Según indica Øystein Ustvedt en la colección digital del Museo Nacional de Noruega en Oslo: "Edvard Munch utilizó una composición sencilla para esta escena junto al lecho de enfermedad, situando la imagen principal en el centro y en primer plano del espacio pictórico. La sobriedad de los detalles sirve para resaltar ciertos elementos destacados, como la cabeza de la niña contra la almohada blanca, el cuello inclinado de la mujer y el punto de contacto entre ambas. Considerada la obra de consagración de Edvard Munch, La niña enferma evidencia su giro hacia una forma de arte más personal, expresiva y cargada de emoción. La pintura suele relacionarse con la pérdida de su hermana mayor por un año, Sophie, quien murió de tuberculosis en 1877. Además, los niños moribundos eran un tema frecuente entre los artistas de la época."