SOBRE EL PROYECTO

“La salud es la espina dorsal de la historia social y la aflicción la fons et origo de toda la historia de la medicina.”
-Roy Porter, “The Patients View…”, 1985.

El proyecto Contagio y control. Prácticas salubristas e imaginarios médicos surge en el 2024 como una iniciativa de las profesoras Mariam Colón Pizarro e Iliaris Avilés Ortiz, adscritas al Departamento de Humanidades del Recinto Universitario de Mayagüez, bajo la convicción de que las humanidades desempeñan un papel fundamental para comprender y afrontar los retos de un mundo cada vez más automatizado y técnico, por eso hablamos de humanidades aplicadas. Los primeros esfuerzos en esta línea fueron la generación y aprobación de un curso de humanidades médicas (HUMA 3###) y la organización de un ciclo de conferencias con el mismo título que reunió a los especialistas más importantes del país en esta área y cuyo éxito llevó a una segunda edición.  

Desde el ámbito de las humanidades médicas, la iniciativa pretende promover un acercamiento interdisciplinario, que redunde en el encuentro entre las ciencias de la salud, las técnicas, las ciencias sociales y las humanidades. Al mismo tiempo, esta iniciativa aspira a contribuir al desarrollo de este campo en Puerto Rico, reuniendo y divulgando recursos que ayuden a visibilizar, fortalecer y ampliar esta área de conocimiento tan necesaria para conseguir una verdadera alfabetización crítica en materia de salud.

Las humanidades médicas se refieren a un campo interdisciplinario que aglutina a las humanidades, las ciencias sociales y las ciencias de la salud. Los enfoques dominantes de este campo subrayan la humanización de la relación médico-paciente y la crónica de adelantos tecnocientíficos. Sin embargo, la historicidad de las prácticas médicas y las representaciones y narrativas en torno al binomio salud-enfermedad hacen necesario un abordaje multifocal que considere la representación social de las enfermedades y su tratamiento, que estudie el desarrollo de las tecnologías médicas y la recepción de la divulgación tecnocientífica, así como analice el discurso médico, su vínculo con el colonialismo y los procesos de modernización. Este acercamiento holístico aspira a la consolidación de una ciudadanía crítica y con herramientas para hacer frente a los retos sociales y salubristas de nuestro presente.

Un poco de historia

Hace siete décadas, el historiador de la ciencia origen belga George Sarton escribió The History of Science and The New Humanism (1948), donde defendió la consolidación de un nuevo humanismo que integrara el conocimiento científico y técnico con otros saberes tradicionales como la historia o la filosofía. La tesis de Sarton, sin duda, sirve de antesala a la conferencia presentada por C.P. Snow en 1959 sobre las dos culturas (León Sanz, 2008). En The Two Cultures and Scientific Revolution, Snow señala la escisión y consecuente polarización entre los saberes humanísticos y los saberes científicos, como si se tratasen de saberes totalmente diferenciados, sin conexión alguna, como si las ciencias y los conocimientos técnicos no fueran también saberes de lo humano al servicio de lo humano. Este debate, para algunos, sigue aún sin dilucidar, todavía continuamos hablando de materias duras y blandas.

En ese mismo año de posguerra, 1948, Sarton también publica en la revista Isis una reseña donde aparece el término “humanidades médicas” para aludir a la pérdida a Edmund Andrews, un médico humanista recientemente fallecido que había sabido complementar su actividad médica con su cultura y humanitarismo. En los años subsiguientes, el Penn State College of Medicine fundará un Departamento de Humanidades médicas (1967) y concretamente en la década de 1970, Edmund Pellegrino publicará The Hippocratic Ethic Revised (1973), lo que será uno de los manifiestos fundacionales de la naciente disciplina, así como fundará la revista que fijará el alcance y los objetivos de la misma, The Journal of Medicine and Philosophy (1976), que más adelante se convertirá en The Journal of Medical Humanities, una revista destinada al estudio concreto de las humanidades médicas. Por tanto, tan solo ha transcurrido medio siglo entre su cuño y reconocimiento académico como disciplina en ciernes, esto hace necesaria la reflexión en torno a lo que ha sido su devenir y objeto de estudio.

Entre las décadas de 1990 y 2000, en el mundo anglosajón se popularizaron las humanidades médicas como un área de estudio complementaria que humanizaría la labor del profesional de la salud, mejorando su praxis ética; igualmente, comenzaron a generarse de manera sistemática estudios de carácter social e histórico sobre las prácticas médicas. Esto lleva a que, en 2016, Anne Whitehead y Angela Woods publicarán The Edinburgh Companion to the Critical Medical Humanities, cristalizando lo que será una “segunda ola” de las humanidades médicas. Esta segunda ola fluye en aguas interdisciplinarias y abiertas, abordando temas que van desde el cuidado y la migración, la historia de las instituciones médicas, pasando por reflexiones en torno a la modernidad, la literatura, el derecho, la medicina tradicional china hasta reflexiones éticas sobre las tecnologías biomédicas más punteras (Whitehead y Woods, 2016).