Gregorio López y Fuentes
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Gregorio López y Fuentes
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Tesis de maestría dedicada al estudio de la vida y obra del escritor mexicano Gregorio López y Fuentes. Analiza sus principales novelas y cuentos, abordando temas como el campesinado, las comunidades indígenas, la Revolución Mexicana y las condiciones de vida rurales. El estudio incluye referencias a enfermedades, particularmente el paludismo, así como a prácticas médicas y curativas tradicionales presentes en la narrativa del autor.
-
Ciudad de México, México
-
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
-
Morales Elizalde, María Dolores
-
1963
-
Obtenido del Repositorio Institucional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
-
español
-
Publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
-
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
-
n/a
-
enfermedades
-
prácticas curativas
-
tl_000006_1963
-
texto literario
-
tesis de maestría
-
INCORPORADA A LA U. N, A. M.
FACULTAD D.E FILOSOFIA Y LETRAS
GREGORIO LOPEZ Y FUENTES
TESIS P.ARA OPTAR POR
EL TITULO DE MAESTRA
EN LETRAS ESPAAOLAS.
MARIA DOLORES MORALES ELIZALDE
1963
UNAM – Dirección General de Bibliotecas
Tesis Digitales
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"'
A la memoria de mi padre
A mi mama.cita
A Tavo y con el a todos mis hermanos
A los que con bondad, me
guiaron y alentaron.
A mis maestros
PROLOGO
A lo largo de mi carrera, desde que tuve contacto con las
letras, y sobre todo, con las obras de López y Fuentes,
me interesó conocer a fondo, desmenuzar sus obras, atreverme a comentarlas y 9 asi hacer realidad las primeras
impresiones, de tan primeras, primitivas, que me entusia,!
maron y mientras mas profundos llega.ron mis estudios, más
interés en continuarlos, me animabao
Tal vez haya sido el ambiente espontáneo en que se mueven
las ideas hechas palabra·de sus novelas, el interés creciente en los diferentes momentos: ya sean sencillos o un
poco complicados; la belleza de la e~presión consistente
en la raíz diáfana,de su subconsciente que siempre vuelve
hacia lo que seguramente fue la mejor época de su vida y
que vivifica, desarrolla y florece enmedio de esta atmóéfera propicia aunque trasplantada del pasado, al presente
de la realidad actual; en donde no quedan mas que recuerdos, vivencias, rememoranzas, de aquellos invernaderos en
donde germinaron semillas con fuerza suficiente para dar
origen a estos frutosº
Toda su producción novelística, esta impregnada del olor
puro y vivificante del campo; aun en medio de las ciudades, no pierde oportunidad López y Fuentes de traernos a
la mente esa atmósfera fresca con olor a hierba, a monte~
a rincón de rancho en donde las personas, que forman un
noventa porciento del paisaje, con su nobleza gritan la
necesidad que tienen de mayor atención pues son ellos los
ja.rdineros cuidadosos de la gran extensión del Territorioº
Al mismo tiempo que nos hace sentir los rigores de la vida en donde realiza la destrucci6n de costumbres que corre pareja y se confunde con el paisaje, nos descubre con
la maestría del narrador inteligente~ que sabe mantener
el interés de sus oyentes~ los resultados en unas ocasionesp en otras, los motivos por los que han nacido las luchas sangrientas. Los causantes est!n ajenos a las ambiciones y sufren las consecuencias en í'orma tan alarmante¡¡
I.
al mismo tiempo tan pasiva~ que ni el autor les encuentra
soluci6n. Estas situaciones son tan graves 9 que al desnE;
do, asi como es la naturaleza» y asi como son las necesi
dadas, las va deshojando una a una como las gotas de agua
de un manantial que provoca un arroyo y después un río
que ha de vivificar al campo yermo de plantas y sediento
de lo mas indispensable aunque propicio y fecundo para el
momento 9 tal vez lejano, del cuidado necesario y la dedicación indispensable.
Con el indígena ignorado para darle una protecci6n; con
las clases sociales motivo de disputa~ o pretexto para
que unos cuantos aprovechen sus esfuerzos; con los traba
jadores del campo; en las obras de Ló:¡;x3z y Fuentes, se si
gue la trayectoria de los novelistas mexicanos como Maria
no Azuela o como Francisco Rojas González, aunque no igual,
pues tiene un sentido nuevo de presentar los acontecimie_!!
tos y una claridad de amanecer al relatarlosº
Al señalarme las veredas que dan al camino principal, c6mo agradezco al maestro Abreu G6mez 9 el haberme guiado
por ellas y asi tener contacto con el sinnúmero de sorpresas que presentan y que desde el camino real no se vi!_
lumbrano
II.
CAPITULO I
EL TEMA DE LA REVOLUCIONEN LOPEZ Y FUENTES
El apasionante tema de la Revolución Mexicana,
tema de inspiración, podría decir obligada a los
autores contemporaneos 9 no pasa inadvertido al
autor, causa de este estudioº
LÓpez y Fuentes lo toca en diferentes aspectos,
todos ellos inspirados en problemas nacionales
y provocados o derivados de la Revolución$ Es
por esto que no todas las obras que cito se refieren al momento preciso de la Revolución; es
decir a las luchas, sino tambien a las consecuencias del nuevo estado y de la organización
de México, y no dejan de ser revolucionarias.
Son una crónica de los "sucesos cotidianos" como una "crónica novelada" que forma una "novela
histórica de lo contemporaneo" como dice acerta
damente Luis Alberto Sánchez. (1) Tiene caracte
res "histórico y contemporaneo" como sucede enel caso de Acomodaticio y Tierraº En Acomodaticio, recordemos la situación del general que lo
dio todo, aunque tenia poco, por obtener un
gran puesto en el partido político que el formó;
recibiendo el desaire y la burla de todos. En
Tierra, Emiliano Zapata es traicionado y asesinado por encargo del gobiernoº Es decir, son
problemas contemporaneos los primeros, y asunto
histórico, el segundo. ·
Como escribí renglones mas arriba, los temas de
la Revolución abarcan distintos aspectos de la
vida de México; todos girando alrededor de un he
cho histórico tan discutido y trascendental.
Para hacer mas fácil este estudio, me permití
1.- Sánchez, Luis Albertoo- Proceso
de la novela hispanoam.ericana.-
fp.contenido
352)
,.
lo
clasificarlo en la forma siguiente:
1.- CRITICA POLITICA
2.- ANONIMATO
3.- INJUSTICIA A LOS REVOLUCIONARIOS
4.- ANGUSTIOSA SITUACION DE LOS CAMPESINOS
Claro que esta clasificación la hago, tomando
en cuenta la posición en que el autor la presen
ta y únicamente bajo este punto de vista y en el grado de importancia que crei encontrar en
las obras que estudié.
CRITICA POLITICA
La crítica política a la que me refiero, es a
la que hace LÓpez y Fuentes en Acomodaticio y
en Mi general. Los políticqs de estas novelas 9
no tomán a la Revolución como lo que fue: una
lucha sangrienta, sino que les sirve de propaganda para sus fines políticos. Los revoluciona
rios no reciben los beneficios ni son los favo=
recidos ..
Tanto Acomodaticio como Mi general~ encierran
en si un mensaje: la injusticia que recibieron
los revolucionarios verdaderos que lucharon por
un ideal; cuando ya no fueron necesarios como
militares, los deshecharon dejándolos en la miseria y ya cansados para emprender nuevos derro
teros.
ANONIMATO
Dentro del tema político, podría incluirse esta
característica, pero como no aparece solamente
ahí, sino tambien en las demás¡ por esto tiene
inciso separado ..
La posición preferida del autor, es la del periodista dispuesto a dar a conocer un reportaje: asi encontramos en Campamento y en Mi general. El autor "pasa(n) a lo largo del proceso
-2.
revolucionario como periodista(s) tomando notas,
comentando, sacando conclusiones pero siempre
guardando cierta distancia intelectual que lo(s)
pone a salvo de ciertos compromisos y fatales
errores"º (2) Este anonimato es el mismo que
aparece en algunas escenas en que la muerte o
el sufrimiento, son los únicos personajes; estos personajes no son capaces de desanimar o
frenar el entusiasmo revolucionarioº
Este nuevo elemento: muerte~ forma un "rasgo
'sui generis' respecto a los demas novelistas
del Continente •• º la constante precencia de la
muerte la cual aparece con perfil patético •••
los personajes rurales o andariegos rebosan
crudo buen humor, sa:hgrienta alegría¡ ácida com
placencia. º º México pone .algo, como estilo nove
lístico a traves de ciertos rasgos filos6ficos7"
(3) A lo largo de varias novelas de este tipo
revolucionario, noté este importante elemento
que como ejemplo puede servir el siguiente párrafo sacado de Tierra:
"Se equivocaban. Un coronel~ a caballo 1 comenz6
a hacer los preparativosº Mandó instalar una
veintena de hombres frente a un acantilado de
tierra negra, lavado por las Últimas lluvias.
De los sentenciados fueron puestos cinco contra
el paredón natural. Las Órdenes fueron precisas. Sonó la descarga. Uno de los sentenciados
salió huyendo y de todas partes brotaron disparos para acabar con elº
Fueron llevados al matadero otros cinco. Para la
descarga bastó un ademán de quien diri~ía el fu
silamientoo Para los demás ya no hubo ordenesoEn cuanto llegaban, los tiradores se echaban la
2.- Alegría, Fernando.- Breve historia de la no
vela hispanoamericanaº- (Po 155)
3o- Sánchez, Luis Albertoº- (Op. Cito p. 64)
carabina a la cara y hacían fuego. Algunos gan!
ron la breña cercana y hubo gritos de:
-iNo lo sigan! iNo le hagan fuego! ISe ha ganado la vida y por algo no lo quiso la muerte!"
(4)
INJUSTICIA A LOS REVOLUCIONARIOS
Al rec..o.rdar.aalgunos de los generales que aparecen en las novelas de LÓpez y Fuentes con marca
do influjo revolucionario, caigo en la cuenta que el General en Campamento, solo aparece un
momento, el indispensable para darse cuenta del
ascendiente que tiene sobre sus hombres que lo
respetan y admiran. El General de Mi general,
tiene las mismas características de respeto y
admiración y con la novedad que se aparta del
ejército, y por fin en Acomodaticio, tambien en
contraljlos a un General pobre e ignorado de quien
se burlan los mismos amigos y le queda el consuelo de haber servido al ejército y haber mandado honradamente a todo un ejército que lo admiró y respetó.
Hay otro General en Tierraº Este esta separado
de los anteriores por tener personalidad y nombre propios: Emiliano Zapata. Con sus ideales,
desinterés, valor, inteligencia e intuición. Es
te General saboreó los triunfos y tambien la.s traiciones que al fin, la mas indigna y la últi
ma, cegó su vida terrena lograndose asila ma-yor injusticia distinta a las anteriores:
"El cadaver fue amarrado al lomo de la mula. Los
pies colgando a un lado, Los brazos por otro.
Con una fuerte escolta, capaz de proteger tan va
liosa presa, fue emprendido el camino rumbo a Cuautla. Al trotar de una mula~ las piernas ej~
4.- López y Fuentes, Gregario.- Tierra.- (p.p.
187 y 188)
4.
cutaban un movimiento que era un remedo del andar, como si Zapata continuara corriendo por el
Estado de Moreloso Los brazos parecían alargarse, tal vez queriendo alcanzar la tierra para
sus muchachos, por la que tanto luchara, tan
cercana y a la vez tan distante" (5).
LA .AN~USTIOSA SITUACION DE LOS CAMPESINOS
Respecto al elemento campirano que es tan conocido y querido del autor, hay varios pasajes,
que, aunque mezclados, en los temas principales,
encierran un mensaje digno de tomarse en cuenta.
Los campesinos que tomaron las armas y dejaron
sus tierras, todos son hombres leales, trabajadores, optimistas t con un profundo conocimiento de las leyes naturales que rigen tanto al
hombre como a los animales y plantas. Son estos
personajes los que dan a los temas tratados en
las novelas, un aspecto pictórico y un ambiente
únicos. Representan al pueblo bravo y emprendedor de México.
El mensaje que nos envía el autor es el siguie~
te:
"Los trabajadores que regresan a los campos,
los campos del patrónº De caminoj uno tras otro,
recuerdan· los hechos de armas en que tomaron
parte. Hablan de la entrada a la capital de la
República. lQué palacios! Pasan a hablar de las
nuevas autoridades del puebloº Y acaban por valorizar los resultados de la revolución.
-Bueno, ly qué hemos ganado nosotros? (6).
Respecto a la forma de tratar.los temas, LÓpez
y Fuentes tiene una especialísima de relatar
5.- LÓpez y Fuentes, Gregorioº- Op.Cit.- (p.p.
192 y 193)
6.- LÓpez y Fuentes, Gregorioo- Op.Cit.- (p.89)
5.
los hechos: por un lado, surge su sentido pictó
rico, que como veremos mas adelante, llega a ser un rasgo inconfundible del autor. Por otro
y como sucede especialmente en Campamento, logra una fotografía con vida, un "cameraman" .. Di
go que es una fotografía con vida, porque al eñ
focar a cada uno de los hombres que se calien-tan alrededor de una fogata 9 o que preparan el
alimento de los demás, o doman un potro salvaje,
etc., el autor revive con una energía nueva, es
tas escenas tan vistas y tan comunes; pues nosda a conocer las posibilidades de vida de cada
persona, sin salirse un punto del ambiente que
pinta. Es como dice Manuel Pedro González: nLÓpez y Fuentes es un diestro ªcameraman' que equi
pado, además con un aparato productor de soni- dos, se introduce como un duendecillo invisible,
en este vivaque nocturno y va recogiendo con sa
gaz habilidad y donoso humorismo una larga se-ríe de ºclose-ups', de escenas chuscas que nos
mueven a risa o de episodios dramáticos que impresionan dolorosamente• (7).
Además, con frecuencia, emplea un estilo breve
con acción rápida y pasajes muy interesantes
que dan mayor efecto.
Un rasgo que considero muy interesante respecto
a la forma, es la marcada influencia realista
vista desde un ángulo absolutamente particular
del autor: las salas, recámaras y cocinas de
nuestra clase media. Para confirmar este aspecto, nos hace pasar López y Fuentes, por entre
la ropa de los tendederos de un patio de vecindad~ " •• º el general se perdía en la obscuridad
del patio., sorteando las ropas colgando en los
tendederos ••• " (8)
7.- González, Manuel Pedro.- Trayectoria de la
novela en México.- (p. 252;
8.- LÓpez y Fuentes, Gregario.- Acoraodaticioº(p. 176)
6.
,·
En Acomodaticio es en donde aparece esta tenden
cia mas marcada: los persona~es, como su esposa,
es una mujer sacada de los canones realistas:
es rubia, y como tal, interesada, mimosa, egoís
ta, sus defectos no cambian sino que se aferrañ
a ella. Frente a esta señora interesada, esta
doña Cata: dulce, abnegada, buena compañera que
con nada se desepera y siempre sostiane moralmen
te al general su esposoº
En otras hay ciertas características naturalistas. Esta segunda tendencia la encontré mas notoria en Campamento y en Tierra. Recuerdo la sal
vaje escena cuando el soldado es operado en sus
cinco sentidos. (9)
Tambien he creído encontrar ciertos rasgos de
novela picaresca, claro que no son rasgos definitivos, en Mi general aparece algo de esto en
la conducta de la tropa en la ciudad.
Ademas Lppez y Fuentes, mezcla lo histórico, lo
pictórico, la sorna con cierto sabor satírico.
Por todo lo anterior considero a LÓpez y Fuentes
un autor original en su novelística: "La Índole
aventurera y picarescacparece con rasgos acentua
dísimos en novelistas no siempre inclinados a la sorna." (10)
El sentido pictórico del autor, se refleja en
las descripciones de la vida de los vaqueros,
sus conocimientos del bosque y las virtudes de
las plantas; sin faltar las anécdotas populares
que hacen mas fácil e interesante su lectura y
que además son muy del gusto del autor.
9.- LÓpez y Fuentes, Gregorioo- Campamento.(Ver P•Po 128 a 135)
10.- Sánchez, Luis Alberto.- OpoCit. (p. 438)
?.
El
za
en
de
tema que vengo tratando aparece con mas fue!
en: Acomodaticio, Mi general, Campamento y
Tierraª Dare una breve noticia de cada una
estas novelas:
ACOMODATICIO
Es esta una novela que escribió Gregario LÓpez
y Fuentes, para sostener o dar a conocer, con
una idea insistente, el lado político en Méxicoº
Esta política es un poco burda y descarada; no
tiene principios nobles sino egoístas, en los
personajes, girando alrededor de una postulación
a diputado o al papel mas encumbrado y mejor fa
vorecidoe Este papel tan envidiado, no es trata
do por el autor en forma seria sino que es cla=
ramente satÍriCOo
El diputado no es un representante del pueblo
sino como dice el ya citado Luis Alberto Sánchez:
11 oooLOS caciques, la inmundicia, la gente baja
se ha apoderado de esta cosa tan grande que es
la revolución" (11). En realidad parece que el
comentarista tomó estas ideas de la novela que
trato pues enmedio de la tesis que sostiene, so
bresale esta situación de unos políticos profe=
sionales: Gálvez y el licenciado Acomodaticio
González, que suben al poder, apoyándose en un
general de la Revolución, aquellos, sin mas
ideales que sus conveniencias: "iLa revolución!
lCuándo han sido revolucionarios? iLa patria!
lCuándo han tenido en cuenta a la patria?" (12)
Claro esta que la 'revolución' no esta tratada
aqui como lo que fue: una lucha sangrienta,
aqui estan los resultados de esta lucha; .es decir, sirve de propaganda a los fines políticos;
los revolucionarios no reciben los beneficios
11.- Sánchez, Luis Alberto.- Ope Cito- (p.488)
12.- López y Fuentesj Gregario.- Acomodaticio.(pº 144)
s.
ni son los favorecidos.
Esta sola palabra de Revolución, o revolucionario, es el 'ábrete sésam.0 1 para una mansión lle
na de tesoros y de sorpresas agradables, aunque
con el inconveniente de que tan pronto se extiende la mano y se toca alguno, este desaparece casi inmediatamente. Esta mansión es la polí
tica y el puesto que se alcanza es uno de los
tesoros demasiado bello para ser duradero.
Es decir Acomodaticio y Gálvez, s'i saben aprove
char y hasta abusan de las circunstancfas. Sa-len de no se sabe donde ni cuando consiguieron
sus títulos y sinembargo, traicionan, se exceden y consiguen lo que a otros les pertenece.
Estas son a mi modo de ver, verdaderas situacio
nes históricas de nuestro país y estas situacio
nes estan plasmadas aunque burdamente en este libro. Estan matizadas por las descripciones
realistas desde un ángulo particular del autor,
ya citado en hojas anteriores de esta tesis.
El.tema es una crítica a la política. Una críti
ca despiadada y apasionada. No es una novela re
vo luci onaria puesto que no se relaciona con los
hechos. A pesar de que· el aspecto político prevalece, al fondo esta un hecho pasado que es la
Revoluciónº
MI GENERAL
Es la historia de un general desde su nacimiento a la milicia,pasando por una etapa de ambiciones.
La característica principal de esta novela, es
especialmente el anonimato, en forma muy notoria, pues el tema político tambien figura aqui
como aclararé renglones mas abajoº
Por otra parte 9 bien parece que al leer Mi general, vamos a conocer crudamente los sucesos
de la guerra en si; noj no es esto pues L6pez y
Fuentes pasa por encima; incluso cuando el personaje principal empieza a saborer la gloria y
se siente todo un General, entonces se olvida
de la Revolución y se presta con muy buena fe a
los políticos profesionales, olvidando el fragor de la batalla y las escenas interesantísimas propias de ella.
LÓpez y Fuentes pasa como periodista a traves
de las pocas luchas en que el pe.rsonaj e toma
parte o en las que el autor nos pone en contacto. Una de estas luchas aunque es bastante superficial y sin trascendenciaj puede dar una
idea de lo que afirmo. Esta tomada de las primeras acciones que tiene el general: "Y comenzó
por el rumbo la verdadera lucha. Otros muchos
hombres de trabajo, habían surgido como yo con
grupos mas o menos numerosos. Llegaron varias
columnas federales a combatirnos pero al parecer
era yo el escogido para ensayar sus ataques,
acaso porque se me temía." (13)
Aquel desinterés del general y de los campesinos
soldados, que lo acompañaban; aquel entregarse
completamente a lo desconocido~ forman junto
con la indiferencia a la muerte un 'rasgo sui ge
neris' que ya cité en páginas anteriores.
En la novela que estoy tratando 9 esto se ve el!
raro.ente en el pasaje siguiente¡ es el general el
que habla: "Tenía los pies destrozados. Estaba
hambriento y moralmente no me sentía mejor. Me
tiré junto a un tronco donde había mucha hojaras
ca. No tenía deseos de ocultarme. Mas bien tenía
deseos de que me vieran desde el pueblo y fueran
13.- LÓpez y Fuentes, Gregario.- Mi general.(p.p. 54 Y 55)o
10 ..
por mio La resolución tomada me dio una gran
tranquilidad y me quedé profundamente dormido.
Ni los piquetes de los moscos me molestaron. An
tes, a pesar del cansancio, cualquier molestiame despertaba, manteniéndome en una vigilia ner
viosa, que era un tormento mas." (14) Las carac
terísticas de que hago referencia renglones
arriba, aparecen con mas claridad, si se quiere
en otras novelas de este autor.
El sentido pict6rico se refleja en las descripciones de la vida del campo, con los elementos
folkl6ricos que continuamente emplea L6pez y
Fuentes ..
CAMPAMENTO
Esta obra me parece que es la mejor, o de las
mejor logradas ~or López y Fuentes; es una verdadera fotografia pero con vida, de una noche
que pas6 el ejercito revolucionario en una ranchería. En este campamento conocemos de un vistazo, la vida psíquica y material de los revolu
cionarios: las ambiciones de unos; el idealismo
de otros; la injusticia, arbitrariedad y abuso
de los demas.
· La temática seguida por Lópe z y Fuentes esta
perfectamente definida y muy bien lograda: hace
que el lector se interese por el soldado a quien
cortan el pie pues esta descripción naturalista,
encaja perfectamente en el ambiente de esa noche tormentosa; "resal ta los aspectos feos, desagradables, ruines de la vida con cierto sofre
n~do patetismo J suele plantear problem~s pato=
logicos. º. 11 (15) Por otro lado éparece cierto sa
bor satírico característico del autor, que con=
trasta y ayuda a resaltar los momentos patéti14º- LÓpez y Fuentes, Gregario.- Mi General.(~º 185).
15.- Sanchez, Luis Alberto.- Op.Cit. (p. 10)
11.
cos y trascendentales por los que pasan los personajesº
"El ángulo desde el cual el autor enfoca los hechos¡¡ nos
permite observarlos en sus aspectos menos heró~o.os y en
sus detalles mas grotescos y reveladoreso 01 (16)
Lo que sobresale con frecuencia a la técnica que sigue Lé
pez y Fuentes~ tomo completamente la idea de Manuel Pedro
González: "La si tuaci6n -1.lamémosli. a.si= se desa.rrolJ.a en
una sola noche. El lugar -ya. lo indica el título= es el
campamento de una columna revolucionaria.o Con los últimos
resplandores del ocaso vemos llegar a una mísera ranche=
ría la vanguardia de una fuerza rebelde~ y con los deste=
llos del alba asistimos a la partida de la retag-~ardiao
Nunca las famosas unidades de tiempo y de lugar fueron
mas escrupulosa.mente observadas ni mas desdeñada la. teroe
ra: la de acci6nº" (17)
TIERRA
La fuerza de esta novela~ esta en la verdad que pinta~ la
angustiosa situaci6n de los campesinos da M~xico. Su prin
cipio y su fin~ es la tierra y sus problemas~ ambiciones,
esperanzas y luchas que entraña,, Esta complctame;:¡.te imprc~
nada de un héroe revolucionario sureño 9 Emiliano Za.pataj
sus ideales, desinterés~ valor~ inteligencia e intuiciónº
La obra en si esta muy bien llevada, el fin que persigue
el autor es dar a conocer en primer plano~ la personalidad
tan fuerte de Emiliano Za.Jata con su lema: 'Tierra. y Libe_E
tad 1 o Esta personalidad no se dcsvirtua en ningún momento;
se mantiene recio y firma Gn distintas 0ircunst11ncias: en
momentos de triunfo y on momentos críticos. Su :perspiea0ia.
está tomada dir0ctamente de un campesino mex.irano;: su saber es el que ha. dado la exporienci a en el trabajo de la
tierr;i; su ft. r•za. 0s la que obtuvo de 9sol a sol~ su vida
mas allá de la. muerte, es la. que recibe todo hom½re digno
de sobrepasar esta barrera; la admiraci6n popular lo mantie
16v- González 9 Manuel Pedroº- Op cita (po 253)
17 .- Gonzálezsi Manuel Padro.- Op. Ci tú (po 252)
120
ne vivo aun entre ellos y las leyendas folkl6ricas lo
cantan y lo ven a traves de la l1•z platead.a de la luna
"-Ha de ser 61.
Las miradas se vuelven a la puerta 9 que es como un a~
jero hacia el·inmenso túnel negro de la noche. Tienen
la seguridad de que va a aparecer cubriendo todo el
hueco de la puerta, alto, moreno 9 inconfundible.
Todavía se oye el golpear de las pisadasº Pero van de
largoº Pasaronº Se esfumano Otra vez el silencioow
(18)
Los demas personajes se esfuman entre el indio y eJ
campesino: los dos juntos luchan por el mismo idealº
Aqui el autor parece que hace a un lado una de sus ca
racterísticas principales: dar un enfoque especial y distinto cuando se refiere al indio; en esta novela se
confunde con el campesinoº
El tema es hist6rico, pero esto no quiere deoir que
sea una novela histórica.o "El autor se mantiene dentro de una penumbra semi-histórica y semi-novelesca.
Casi todos los personajes que en la obra figuran son
re~les y aparecen desempeñando las funciones que en
el conflicto les toco en suerte ejecutarº Pero la nove
• la no puede clasifica.rae como hiEt5ricao" (19)
La acción de la novela que abarca varios años» está
tratada con el estilo breve del autor a.si que la acción resulta rápida, con pasajes muy interesantes y
con la misma concisión es de mayor efectoº
Es asi como he presentado a grandes rasgos el tema de
la Revolución tratado en algunas de las novelas de Gre
gorio López y Fuentesº
18.- López y Fuentes, Gregario.- Tierra.- (p.p. 211 y
212)
19.- González, Manuel Pedroº- Opa cito (p. 257)
CAPITULO II
EL PROBL_3:ViA SCCIAL :::N SUS NOVELAS
López y Fuentes se mueve en un terreno propicio para
sus preferencias: la clase media y la clase campesina.
Realmente se muestra un perfecto conocedor de estos a_!!!
bientes que logra describir con exactitud en s~s novelas y sobre todo en Huasteca, Entresueloj Arrieros y
Milpa,potrero y monte.
Al darnos a conocer la vida de "los nuevos ricos"~ nos
representamos perfectamente a este tipo de sociedad;
al presentarnos a los campesinos adinerados, que viven
como agregados en la ciudad 9 logramos comprenderlos;
por otro lado 1 la clase baja citadinaj con sus aspiraciones tan únicas y su conformimo fatalista; los campe
sinos que sufren los abusos de los mas poderosos.
Al ir recorriendo todas estas esferas 9 se lleea a la
realidad: la clase media es la mas sufrida 1 tal vez
sea porque nincun término medio es buenoj pero on realidad no se conforma a bajar al fatalismo sin aspiraciones y no es admitida fácilmente al círculo de la a.1, •
ta sociedad sino es que se sacrifica completamente.
Presenta una gama tan grande de problemas 9 que me resulta difícil agruparlos en términos definidos. Encontré bastantes puntos interesantísimos que trata López
y Fuentes:
a).- En la ciudad:
Las tres esperas sociales:
1.- Media
b).- En en el campo:
1.- La vida campesina purae
2e- El influjo del dinero inesperado
3o- Los abusos sobre los campesinos mas pobres o mas i~
norantes.
c).-En las dos partes:
Un influjo nacionalista que pone en relieve la primacía de los extranjerosi ya sea en abuso o en monopolio.
a}.- EN
LA CIUDAD
1.- Media
Renglones arriba hice una referencia acerca de la clase
media y ahora dir6 que la descripción de esta esfera
aparece con bastante insistencia a lo largo de las obras
de López y Fuentes al grado de que "Abandonó los· temas
indigenistas, revolucionarios o políticos, cada uno de
los cuales le había inspira.do dos obras, para novelar
las desdichas de la clase media de la capital. •• 11 (1) Y
aparece el inconfundible realismo característico e indispensalbe para resaltar estos aspectos de la vida.
Como se puede notar la novela por excelencia. de la ola
se media es Entresuelo.
La clase baja esta representada por gentes de sentimientos poco elevados a las que no les importa el peso
de la mala fama o en último ca.so del crimen •• Es el caso de los que viven en la accesoria de Entresuelo y de
Garra de Tigre en Acomodaticio:
"De ser capaz de análisis aquella mujer de pueblo, ªº.!
so hubiera pensado que de un lado de la balanza estaban el honor, el que dirán de las amistades, el pre~ti
gio de la familia y en una palabra los lazos que coartan afectos y libertad, mientras que en el platillo e~
taba ••• únicamente el niño~ casi desnudo, y pesaba ta.E,
to el nieto, a pesar de sus escasos meses, que las Pi,!
zas de a kilo, no obstante que eran varias, se fueron
para. arriba, como todo lo que no pesa••• " (2)
1.- Gónzález, Manuel Pedroo- Op.Cito (~oP• 266 y 267).
2.- López y Fuentes, Gregorioo- Entresuelo (p. 262) 150
3.- Al ta
Cuando el autor relata la vida de un personaje o de
una familia de la alta sociedad~ cosa que solo aparece en una de sus novelasj lo hace en una forma tradicional, o sea que si acepta el capital viniendo de
una familia de abolengo.
b) .- EN EL CAMPO
1.- La vida campesina pura
Los relatos que hace, en este aspecto~ astan muy bien
delineados en Arrieros y Milpaa potrero y Monte. En
otras son bastante cortos pues dedica mayor espacio a
la acción; no obstante~ estas descripciones tienen una
gran belleza idílica y paz que son siempre preámbulo a
una escena de gran vitalidad y emocióng
"Rica tierra aquella. Sin necesidad de riego, las matas de maíz alcanzan dos metros 9 con dos y tres jilotes de cabello rubio cada unao En mitad del zureo el
frijol ya echaba su florecilla morada y~ por aquí y
por allá 9 alguna guía de melón. Por donde quiera que se
mirara la geometría de la labor~ se echaba de ver la
pericia de quienes sembraron: alineamientos de matas
que se antojaban~ cambiantes y perfectas~ figuras de
una tabla de gimnastas." (3)
Aquel respeto que hay entre patrones y trabajadores.
Un respetuo mutuo y real que ahora parece imposible:
"Era de observarse el respeto que aun profesaba a Guillermo, pues lo llamaba 'Mi patroncito'." (4)
Creo que sería conveniente intercalar aquí algo que LÓ
pez y Fuentes relata con bastante belleza y son algunos pasajes de la vida de los pescadores y cazadores.
3.- López y Fuentes, Gregorioo- Huasteca.- (p. 31)
4.- López y Fuentes, Gregorio.- Op. cit.- (p. 314)
16.
Son pa,sajes bastante cortos pero verdaderamente valiosos
e interesantes.
2.- El influjo del dinero inesperado
Es notorio que este inciso esta apoyado básicamente en
Huasteca, aunque también en Mi. general.
Huasteca tiene como tema principal el petr6leo: tema que
a mi modo de ver pudo haber tenido gran actualidad y traducirse a diferentes idiomas, pero desgraciad.amente es
tanta la trascendencia del tema 1 que la obra resultó pobreen general, con algunos pasajes interesantes que la
salvan. Hablo de ella aquí en forma tan especial, porque
al fin y al cabo la explotación petrolera provoc6 una
reacci6n social bastante importante en la vida de los ca_!
pesinos: primero ven la oportunidad. de ganar mucho dinero
fácilmente y al poco tiempo, demasiad.o poco, se quedan de
sorientados pues han gastado todo y a muchos de ellos no
les qued~ ni las tierra de labor.
Por otro lado estan los campesinos que al abandonar sus
tierras por otra causa, ya no tienen fuerzas ni ánimo para volver a ellas pues se acostumbraron a la vida fácil
de la ci udado
Siempre les queda un grato recuerdo de su vida en el campo y el autor presenta cierta unidad respecto a este punto: la añoranza de las tierras y de la vida en el campo:
"¡C6mo no regresar! La carta rezumba tierruca, la tierruca olvidada por tanto tiempo y que ahora me atrae con tan
ta fuerza." (5)
3.- Los abusos sobre los campesinos mas pobres o mas igno
rantes
Es este un tema que representa un problema muy común por
la frecuencia con que se observa en la vida diaria. López
5.- L6pez
y Fuentes, Gregorioo- Mi general.- (p. 252)
17.
y Fuentes nos habla de el especialmente respecto a los
campesinos que son los que mas sufren a este respecto en
sus libros3
Los que reciben a cambio de sus tierras el valor de la e_!
tensión del terreno sin las ventajas que tienen al ser
buenas para la explotación petroleraº
Los que al no aceptar esos pagos injustos 9 reciben a cam
bio un balazo en la soledad del caminoº
Al descubrir estos problemas~ se pone de manifesto la ne
cedidad de una cultura aunque sea elemental 1 entre la
gente del campo~ aun la mas ricaº
c)º- EN LAS DOS P.ARTES
Tanto en las novelas que se desarrollan en la ciudad como las que se desarrollan en el campo 9 se presenta el
problema de los extranjeros que humillan en la ciudad a
sus habitantes por tener mas dinero que ellos y en el cam
po~ se traduce en abuso descarado a los campesinosº
Para ampliar lo anterior~ hago un estudio especial de ca
da una de estas novelasº
HUASTECA
La parte central y que pudiera ser el tema de esta obra 9
es el petróleo pero no solamente es este aspecto sino que
abarca diferentes facetas sociales~ la principal es la
de los protagonistas dueños de un rancho o hacienda: estos son la víctima principal del desequilibrio; nunca 11~
gana adaptarse a la vida de la ciudad 1 puesto que solamente viven en ella como parásitos 9 sin ninguna ocupación;
la ciudad los absorve completamente y nunca serán capaces
de volver al campo~ al trabajo y a la recuperaci6no
Otra faceta es la de los campesinos mas humildes que son
víctimas inocentes de los abusos y de las envidias de los
que quieren •comprar' sus terrenos aunque ellos no quieran vender: aparece aqui un aspecto ya muy conocido en L-6
180
pez y Fuentes, es su ambiente favorito y es la parte mas
artística de la obra: el aspecto ruralo En el Oa!itulo
'La mosca verde 1 9 (6) se ve claramente el problema llev.!
do a cabo con un naturalismo espeotante y conmovedor.
"Cuando flori6 la blancura del nuevo día 9 la fogata esta
ba apagada y todos cabeceaban o dormíanº Poco después c~
menzaron a despedirse los acompañantesº Los hombres prometían regresar en cuanto llegara la autoridad, a fin de
proceder a levantar el cadáver y darle sepultura. Las mu
jeresj a su vez, ofrecían regresar con algo de desayuno7
A una deellas suplicó la viuda que se llevara al niñoj
acalenturado por las picaduras de los moscos.
Al a calentar el sol, la mujer 9 otra vez sola 9 puso t.udo
su empeño en perseguir con la punta de su rebozo el enjambre de moscas verdes que insistían en querer depositar sus larvas sobre las heridas y en los labios y párpa
dos del cadaver que 9 descomponiéndose 9 ya olía mal.
En el jobo cercano, encorvado por curioso o maltrecho 9
ya vigilaban con ojo atento algunos zopilotesº La mµjer
los miraba con rencor, como si la lucha en la dispu~a de
aquella carroña, hubiera estado realmente entablada~ Con
las moscas si que lo estaba 9 pues apenas si se daba tiem
popara espantarlas: eran verdesp enormes 51 y pasaban y
pasaban zumbando, para ir a posarse en la sangre seca,
en la hierbae ... La mujer, incansable 9 las batía inútilmente o Mirándolas, repulsivas, aunque de colores tan bri
llantas, se distrajo y el rebozo comenzó a moverse maqul_
nalmente. Sobre una hoja cercana al cadáver se hallaba
una mosca de gran tamaño: ojos como chaquiras, alas de
acero pavonado y el resto del cuerpo~ una joya, algo asi
como una esmeralda dotada de vida y movimiento.H
.... "Y tambien aquella mosca que había estado al sol, en
una hoja de la hierba y que por un momento había distraí
do el dolor vigilante de la viuda~ ech6 a volar ••• Rápi=
da y segura fué a meterse por la boca entreabierta del
muerto, para no salir nunca .. 11 (7)
7.- L6pez y Fuentes 9 Gregario.- Iluasteoa {p.p. 70 a 72)
190
Por otro lado 1 L6pez y Fuentes tambien enfoca a los 'bra
ceros' que dejan sus tierras y van a lugares extraños atrabajar para ganar mas dineroº Estos~ como los primeros,
tampoco se adaptan ni al clima ni a la nueva vida; y
cuando se encuentran sin trabajo~ sin dinero y con muchas enfermedades 1 algunos ya no pueden regresar a sus
tierras y otros se quedan ahí porque se habituaron al
trabajo facil y se conforman con lo que haya: "-País rico, sí, pero que bien se defiende~ como todos los ricos,
solo que los perjudicados somos nosotros~ sus hijos~ Pº.!
que los extranjeros bien que le chupan la sangre. Mientras hizo buen tiempo 1 todos los forasteros que llegamos
a principios de año ganamos nuestros buenos pesos y creí
mosque todo iba a ser ganancia~ pero apenas se vinieron
las lluvias -¡y qué modo de llover!- hemos caído con las
tercianas, los fríos y las calenturas~ todo eso que los
médicos llaman paludismo. Algunos de aquí dicen que es
la fruta, otros que el agua~ mientras que el médico de
la compañía dice que es un mosco el que trasmite el mal."
(8)
Además el autor 9 en una forma nacionalista~ pone en relie
ve el monopolio extranjero que no solo abarca la explota
ción petrolera sino toda la economía nacional:
"Y contó que~ habiendo llegado a la ciudad con sus doscientos novillos gordos comprados en la huasteca, se puso
a buscar comprador. El primero a quien propuso sus reses
uno de los mas fuertes proveedores de los rastros y, por
cierto 9 extranjero, le di6 un precio inaceptable, aducien
do que había llegado mucha carne del norte.
-Pero puede ver a Mengano.
Y fu~ en busca de Mengano 9 quien le ofreció el mismo pr~
cio: ni un centavo más!
Pero puede ver a Fulano.
Y con el mismo resultado~ fue en busca de Fulano.
López y Fuentes, Gregario.- Huasteoa.- (p. 151)
20.
-Cuando los animales, a los ocho días de encierro, después de la caminatas ya habían bajado mucho de pesoj me
fui convencido de que todos los extranjeros compradores,
estaban de acuerdo. Después de hablar con uno de ellos y
cuando él creyó que ya me había ido, el extranjero tomó
el teléfono y dijo a su paisano:
-Por allá te va otra ,rez el payo de los doscientos novillos: ahora son diez centavos menos en kilo: las reses se
han estropeado muchoº
¡Y vendí al precio que ellos quisieron pagar: un verdade
ro monopolio de la carne!" (9)
Desde el punto de vista de la formap el autor emplea la
ya usada con tanto éxito en otras obras: el anonimato,
aunque en esta, "el novelista ha abdicado subordinándose
al periodista" (10)o
ENTRESUELO
López y Fuentes en esta novela se complace en defender o
presentarnos claramente a la clase mediaº Puesto que sus
personajes pertenecen a esta esfera social y critica cruel
mente a la alta sociedad, sobre todo a la de los nuevos
ricos extranjerosº También critica en la misma forma a la
clase baja, pero a esta 9 por su irresponsabilidad.
Entre los personajes, aparece una verdadera red psicológica, que es para el autor, un verdadero mérito: cada pe.!
sonaje reacciona naturalmente, sin forzarse y sin salirse
de los límites psicológicos: pongo como ejemplo mas palpable a Rosalinda 9 muchacha consentida acostumbrada a que
su madre sufra por ella 9 hasta el grado de abandonarla con
tal de casarse con un muchacho rico y tonto que además no
le inspira cariño:
9o- López y Fuentes, Gregorioo- Huasteoa.- (pop. 85 y 86)
lOo- González, Manuel Pedroo- OpoCitº (p. 263).
21o
"Hasta altas horas de la noche esperó la madre de Rosalinda que esta llegara~ únicamente por un instante~ para decir con su sola presencia: no quise emprender el
viaje sin despedirme •• º Creí que de la iglesia se dirigirían al banquete ••• Yo no pude buscarlos entre la mul
titud ••• Esas gentes son de pasta muy distinta a la nues
tra •• º Cuánto siento esta separaci6nººº Pero pueden es-tar seguros que, aunque sea espiritualmente~ siempre e~
taré con ustedesoao 11 (11)
Por otro lado aparecen los millonarios Pérez de la Reguera que al mismo tiempo representan al extranjero predominando sobre el mexicano y la familia Peralta de Mier,
representante del abolengo mexicano~
"Un millonario, con un joven de las mejores familias de
México, llevar un nombre oloroso a antigÜedad y, por CO,!!
siguiente, poder mirar por sobre el hombro~ con desprecio, a quien la dej6 plantada por la hija de la estanqui
llera. Venancio de la Reguera era rico 9 hijo de un nuevo
rico¡ pertenecía a la crema social.00 11 (12)
La familia Doblado, puede ser un ejemplo de la clase media que trata de superarse: el hijo~ al querer ser profe
sionista 9 la hijaj busca siempre un novio rico; es decir,
que el autor se da cuenta clara de que la familia de la
clase media no tiene esperanzas a causa de las dos clases
que la aprisionan: la alta y la baja:
"-Puesto en medio de la suerte¡¡ nos aprietan como en un
torno los que viven abajo y los que viven arriba •• º Natu
ralmente que con tanta presión 9 nos doblamos ••• Ellos
llevan la de ganar: los de la planta baja no cargan nues
tros prejuicios y no conocen la ambici6n porque nunca han tenido nada~ mientras que los de arriba no sufren
nuestras necesidades porque siempre lo han tenido todo ••• "
(13)
11 .- L6pez y Fuentes~ Gregorio.- Entresuelo.- (p. 203)
12.- López y Fuentes, Gregorio.- Op.cit.- p.p. 186 y 187)
13.- López y Fuentes~ Greeorio.- Op.cit.- p. 267).
22.
Estas ideas son repetidas varias veces a lo largo de la
obraj como si el autor quisiera resaltar especialmente
el problema.
Entresueloi, como dice Manuel Pedro González 9 es una obra
netamente ºrea.lista."; (14) es un realismo verdadero y
mas notorio que el que emplea en sus otras novelas.
ARRIEROS
Estos son los protagonistas mas simpáticos, llenos de vi
da, de optimismo, con un buen deseo para todos; una ens~
ñanza envuelta en un refránº Son el periódico, el correo
o la tienda de a.bastos para todos los que viven desperdi
gados en los montes o en los valles.
Su medio es la sociedad con el guión y las mulas y mu-
chas veces con los caminantes desconocidos o los mismos
arrieros con quienes se cruzan. Tienen puerta abierta en
todas las casas para darles alimento y dejarlos dormir
en el corredor. Como siempre son buena paga~ y además
les contarán sus aventuras en los caminos~ los caseros
siempre los reciben muy bien: 11 Nosotros 9 en todas partes
tenemos comal y cazuela y viajamos como los cu.ras: Deteni,ndonos allá por una bendición y aquí para un bautizo •••
Ni remedio, pues ¿a qui~n le dan pan 9 que llore?" (15)
López y Fuentes los conoce profundamente y se deleita en
hacer un relato de ellos. Les dedicó un libro pero en al
gunos de sus otros volúmenes están salpicados con alguna
aventura con los arrieros~ en Mi general hay un arriero
que conoció el general y se lo recuerda para que sus sol
dados no le roben su mula y su pistola. No solo le recue.r
da los favores que le debe el general sino los que el
mismo le debe y con una sola frase convence al general;
es asi como eran los arrieros: sabían conseguir lo que E.e
cesitaban pero siempre quedando bien y sin perjudicar a
nadie. Gente noblep buena y sencilla que poco a poco se
14.- González 1 Manuel Pedro.- Op·.cJt.m (pe 267).
y Fuentes, Gregorio.- Ar~ieroso- ( p.143)
15.- López
23.
va extinguiendo:
"Pues lo mismo sucede ahora a los arrieros vieJos~ de
aquellos rumbos en que ya se están construyendo carreteras: se están quedando en casa 9 como tú dioesj sólo a
echar gallinasº Es natural: el flete resulta más barato~
la recua ya no sirve más que para acarrear agua de la no
ria y para ir por leña al monteo 11 ( 16)
En Mi general hay algunos pasajes que hablan de ellosº
Copio el siguiente en dondu se encuentran algunas de las
características antes dichas~ "-Miraººº quiero deciro••
mire mi general: devuélvame mi mula y mi pistola ¡le pido el favor en nombre de la difunta?" (~7)
En Campamento tambien en alguna ocasión nos damos cuenta
de estos arrieros y los peligros que corren: "Lástima que
no está mi esposo: anda de viaje con las mulasº Llevó un
cargamento de piloncillo y cueros al puertoº ¡Qui~n sabe
si no le haya sucedido una desgracia! ¡Es tan peligroso
viajar en estos tiempos!" (18)o
En Arrieros aunque el personaje principal es un arriero,
en el se puede conocer a todos los demás; son verdaderos
conocedores de lo mejor que hay en cada una de las regio
nes que recorren: "-Uosotrosp los arribeños~ somos como
las hormigas: en el buen tiempo acarreamos y en el mal
tiempo dormimos. Por algo dice la gente de para abajo que
en ninguna parte falta Dios y uno de Tianguistengo. ¿Cómo no ha de ser así? La huasteca es la abundancia. Por
eso~ cada vez que desde estas sierras veo los montesconocidos de tierra caliente 9 me acuerdo de aquello que di
~a.: Desde las cumbres de Huaya -se divisa la huasteca;no este triste 9 corazón~ -ivamos a comer manteca!,º. Eso
es lo que nos ha engreído a los arribeñosll lo mismo que
a los gatos~ la manteca 9 es d.ecir~ la abundancia: la ºª.!:
16.- López y Fuentesp Gregorio.- Arrieros.-(Primera Parte)
17 .- López y Fuente sil Gregorioa- Mi g·eneralo- (p. 38)
18.- López y Fuentes 9 Gregorioo- Campamento.- (p. 106)
ne salada de Chontla, las fritangas de Chic~n, el queso de Ta.ntoyuca••• 11 (19)
En cuanto a. hablar no ha.y quien los pare, pues como durante el camino tienen algunas jornadas solitarias, al
encontrar a alguien, le cuentan todo lo que han visto y
los hechos recientes y los pasa.dos para que todos los
conozcan y ellos sean los mensajeros, oficio que además
les encantas "-¡ Qu~ bien me conoces! Pero ¿qu~ quieres?
Natural y figura, hasta la sepultura. Además, ¿dame un
arriero a quien no le guste escupir en rueda y que no
sea mal hablado? Así como llevamos y traemos las mercan
cias, traemos y llevamos los chismes. La culpa es de
las mismas gentes, preguntándonos siempre: ¡Qu~ hay por
allá? Y hasta en eso de llamarme a mí Refranero, secomete una injusticia, porque, dados a los refranes, lo
somos todos los arrieros." (20)
#
-
La fe tradicional aparece cuando estan en algún apuro,
por ejemplo un aguacero: "-Padre nuestro ••• ¡hagan hilo, cabrestas! que estás en los cielos ••• ¡mulas! 11 (21)
Estas manifestaciones religiosas solamente las tienen
en casos de extrema necesidad, pero frente a una. reunión o en otra ocasión, hacen gala de indiferencia:
"-Habrá. que oir a todos aquellos a quienes no les hizo
el milagro. Eso me recuerda. el cuento de aquel a quien
iban a fusiliar y le concedieron una gracia: pidi5 únicamente poder contarlo cuando llegara. a viejo ••• " (22)
"Todo en esta obra es consuetudinario: los mismos hombres, los mismos tendajones, las mismas hosterias en es
te eterno vaivén de péndulo que es la vida de los arrie
ros oscilando monótonamente entre las tierras altas y
las bajas. Solo el arte de na.rra.d.or genuino de López y
Fuentes salva a esta obra de la monotonía y de la medio
cridad. " ( 23)
-
19.20.21.22.23.-
López y Fuentes,
López y Fuentes,
López y Fuentes,
López y Fuentes,
González, Manuel
Gregorio.- Arrieros.- (p. 15)
Gregorio.- Op. cit.- (p. 19)
Gregorio.- Op. cit.- (p. 38)
Gregorio.~ Op. oit.- (p.p.49 y 50)
Pedro.- Op. oit.- (p. 261)
Conocemos los guisos de las 'doñas' que les servían en
las posadas: nos habla del chile con huevo~ sudadero,
carne seca 9 queso, camarón~ pan de pueblo, frijoles negros con epazote~ salsa verdef tortillas, etc. También
conocemos los remedios populares y los arrieriles: "-Un
cocimiento de borraja 9 hoja de caña y limón ¡y como
quien cura a un palo! Plantillas y chiqueadores con sebo
de venado, ¡y nada! Cáscara de granada con las siete
hierbas de olor ¡y nada! ¡Ese es el consuelo que me queda, compadrito 9 que se le curó hasta lo #ultimo!" (24)
Los remedios arrieriles son los siguientes:
"-Todo esto se lo aprendí a mi padreo Ninguno como él pa
ra curar un sobrehueso 9 un aguadura~ una emballestada,
un torzón, un calambre, una pajuelav el mal de casco,
una cincha de muermoºªº Y a él~ le oí aquellas reglas
que no fallan, en cuanto a los colores de los caballos:
alazán tostado, primero muerto que cansado; caballo grullo, ni tuyo; alazán rúánj no lo recibas si te lo dan;
caballo saunado~ caballo matado; caballo moro, ni de oro
•e• Así como aquello de: caballo grande 9 y aunque no ande; caballo de mucha crin y hombre de muchos bigotes, ID1!
talotes; caballo chiquito siempre es potrilla; hombre en
caballo chico es muchacho; no hay que cansar ni al amigo
ni al caballo; caballo de pobrev pobre caballo; caballo
de rico, rico caballo 9 y quien ve caballo enoillado, lu~
go se le ofrece viaje~eo iAh~ y el color de las patas,
también no falla! Unalbo 9 bueno§ dosalbo, mejor; tresalbo~ malo!) y cuatroalb09 mucho peorooo 11 (25)
Tratan con toda clase de gente: desde la mesonera,al co.!l
trabandista 1 los catrines~ los cazadores, lazadores de
noche~ presos, etc. A todos ayudan y con todos tienen
compromisos de amistad y de ayuda mutua. Tal vez ya no
queden en los caminos arrieros de este tipo pero tenemos
una novela con personajes ya desconocidoso
Arrieros es "Una de las novelas de mas nítido carácter
24.- López y Fuentes, Gregorioo- Arrieros.- (p. 90)
25.- López y Fuentes~ Gregorioo- Op. cit.- (po 116)
folkl~rioo y rural que hasta a.hora se ha publicado en M~
xico. En ella recoge López y Fuentes los recuerdos y en::
señanzas de su juventud y adolescencia transcurrida entre
campesinos -arrieros y labrad.ores- y la abundante filoso
fía popular que de los labios de esta gente sabia y tos=
ca esouohÓo 11 (26)
M!LfA, POTRERO Y MONTE
Al conocer todas las demás novelas de L6pez y Fuentes y
leer Milpa, potrero y monte, parece como si fuera una con
tinuación de lo.s personajes que aparecen en ellas por
ejemplo en Arrieros o en Mi generalo Digo esto porque el
cazador que esta en .Arrieros 9 en esta obra aparece ya de
cuerpo entero en la personalidad de Honora.to. Y los vaque
ros que aparecen en las demas novelas~ especialmente en
Mi general, tienen ya una·personalidad definida en Oliv_!
rio. Solo la personalidad del campesino Odilón si creo
que es única en las novelas de este autor; pues Odilón no
es pobre como los campesinos de Tierra; ni tiene amo; s.2,
lamente lo une a los otros personajes el mensaje que envía López y Fuentes al gobierno para que los políticos no
abusen de los hombres del campo. Recordemos que este me.a.
saje es el mismo de las otras novelas: el oacicazgo, la
injusticia de las autoridadesj la falta de garantías en
general.
26.- González, Manuel Pedroo- Opo cito- (po 261)
CAPITULO III
EL INDIGENISMO
Para conocer a fondo la vida indígena en muchos de sus as
pectes~ con leer El indio o Los peregrinos inmóviles, sa=
bremos gran parte de la vidap costumbres~ psicologíaj religión, etc~ de los indígenas de la Mesetaº
Estan enfocados para darnos a conocer sus necesidades de
protección a los excesos de muchos blancos que no los co.!!!
prenden y aprovechan su mutismo~ provocando asilos abusos en sus personas~ dinero y tierras.
Este es un tema que apasiona a López y Fuentes y constantemente vemos en todas sus obrasp la aparición de un ca.mi
nante, un vendedor, un gerrillerop etc. y siempre bajo el
peso de su infortunio.
Dentro de estas novelas se puede notar un simbolismo con
significado vago e impreciso en lo que representa indepen
dientemente cada personaje: unos son la encarnación vivade la historia de las desdichas indígenas, otros lo bien
cimentado de sus creencias que no se han perdido a traves
del contacto con los blancos; otros la sumisión que ya
forma parte de su modo de ser. Siempre bajo un marco impreciso de tiempo que bien se puede colocar desde la Inde
pendencia o a veces parece que en la Revolución. Por ejem
plo, Los peregrinos inmóviles 9 al principio el autor pare
ce ser que se coloca en la época de la Revolución, pero
mas adelante en el relatio que hace el viejo Marcos, aun4ue no puede precisar el número do años 4ue han transcurrí
do, se ve una lejanía de mas de cien añoso
EL INDIO
Para tener una faoe nueva, lírica~ superada, es necesario
leer El indio de L6pez y Fuentes que tiene el Premio Nacio
nal de Literatura de 1935. "López y Fuentes consiguió dar-
28.
nos en esta obra un retrato cabal de la psicología india 11
de sus costumbresl) sus tradioiones 9 su economía, sus fie,!!
tas y modo de vida apenas modificados por un vago sincretismo religioso que no ha ahuyenta.do a los dioses paganos 11
(l)o Todo esto es solo el elerento manejado con una técni
ca perfecta llevada a la maestría que le valió el PremioNaoional ..
Realmente el tema esta tan identificado oon el autor 9 que
lo hace problema propio 9 esta identificación es de aquel
que quiere encontrar la solución a un problema grave de in
terés nacional y que por lo tanto convive 9 conoce, estudia
y da a la imprenta estos problemas aunque como sucede en
la realidad "el indio parece condenado a seguir siendo P.!
ria en su patria.u (2) ~
Es una novela lírica porque eleva el tema a una dignidad
artística.a Recordemos aquellos trabajos del-euititlácatl
(hombre de monte), aquel perseguir en medio de la selva al
venado; las trampas y sorpresas que se ponen uno y otro;
la naturaleza que parece expectante 9 provocan un perfecto
equilibro entre la forma y el fondo; hay una corriente
constante 9 casi huma.na entre 'los perros de indio' y su
dueñoo Por fin el sacrificio y el pago de la deuda contra!
da entre amo y perros 9 provooindose una lucha original 9
desigual e incomparable entre los 'tamborcillo' y el caz_!
dor.,
"El cazador 9 aunque materialmente si tiado 9 estaba resuelto a no abandonar el escaso terreno de su dominio, tan e.!!
caso que podía medirlo el largo de su brazo y el machete.,
Enmedio de ese reducto 9 entre los pies del hombre, se hallaba el perro herido.," (3)
La descripción en cualquier aspecto es verdaderamente mar_!
villosa. Es un personaje tras otro el que emociona 9 el que
realza, el que nos presenta 11 la mentalidad del indígena,
l.- González 9 Manuel Pedroo- Op., cito- (po261)
2o- González, Manuel Pedro.,- O~º cito- (po260)
3.- López y Fuentesp Gregorioo- El indio .. - (po 126)
con sus terribles complejos 9 con sus conflictos psicol.2,
gicos, religiosos y sociales; con sus teogonías; sus ri
tos de magia; sus leyendas y tradiciones; con su sincre
tismo religioso y cultural; con su tragedia íntima, sus
resentimientos, sus represiones emocionales 1 su person~
lidad espiritual divida por dos culturas y dos religiones incompatibles, dos formas de vida y de economía que
se excluyen y no pueden conjugarse, constituyen un tema
altamente seductor para cualquier fantasía creadora que
en él penetre con simpatía animosa desprovista de prejuicios de clase o culturales. 11 ••• 11 Se enfoca en México
desde dos ángulos opuestos y apasionados ambos, dos actitudes extremas e igualmente exclusivistas. 11 (4)
Una de estas actitudes es conocer las tradiciones que
han conservado intactas aunque con influencias europeasº
En el libro recobra una actualidad sorprendente para
los habitantes de la ciudad; asi por ejemplo la siguien
te: "Al hallar una enorme cantera, los golpes de las ba
rretas sonaron de manera extraña. Cuando fue levantada
la piedra~ aparecieron un ídolo negro y poroso, un oomal
hecho pedazos, varios malacates y un metate$
Uno de los peones aconsejó no acercarse inmediatamente,
pues que los espíritus de los viejos viven en los cúes,
y aqu~llos podían disgustarse: hay que esperar a que se
despierten y se vayan. El capataz replicó que eso era
tan sólo un pretexto para no trabajar y~ en apoyo de su
dicho y de su incredulidadp pisoteó el hallazgo, hacie1:,
do tronar bajo sus pies los trozos de comal color de t~
zontle.
31 mismo capataz, aunque con algunas dificultades, tomó
el Ídolo y fue a recargarlo» de pie~ contra una cantera.
Era un ídolo de ancha 0aboza, de nariz achatada, de
gruesas extremidades y •::')::"1 un metro de estatura .. Era
uno de esos ídolos qu.:, ;1 J.as regiones arqueológicas
ricas, aparecen en las G;Jrc:aG do piedra~ como cualquier
otro pedernal.
4.- González, Manuel Pedro.- Op. cit.- (p. 14 introducción)
30.
Los trabaja.dores reanuda.ron la faena.o Parecían contra.ria
dos o temerosos. Y mientras iban unos y otros ven!an enel constante accarreoi uno de los que despedazaban las
grandes lajas dijo que ~l sabía de muohos casos, buenos
unos y funestos otros, relacionados con los cúes: un có
yotl 7 es decir, un blanoo 9 se quedó paralítico, inmóvil 9
como si hubiera sido de piedra 9 todo por haber despert_!
do antes de tiempo a unos dioses de los abuelos. Pero
otro, al romper un Ídolo 7 se lo halló lleno de polvo de
oro .. º" (5)
Tantos otros pasajes por el estilo: el del Nab.ual (6) es
verdaderamente interesante y cautiva la imaginaci6n; re
sulta algo fuera de lo naturalº El autor hace que el lec
tor se introduzca en un mundo de magia única 9 ex6tica, pero con un realismo tan grande que no parece creaci6n
de la imagimoi6n sino verdaderamente intervención mági
ca y sobrenaturalo
Los personajes son verdaderos ejemplos en su tipo: los
huehues 9 sabios, prudentes, justosD severos~ buscando
siempre el bien de sus hermanos, representan la autoridad absoluta. sobre toda la congregación& "Pero no resol
vió na.da.a Adujo que la autoridad no estaba tan s~lo enen sus manos, sino en las de todos los viejosº Algunos
de éstos ya se habían acercado 9 inquiriendo con la mir,!
da qué nuevo atropello deseaban cometer~ y entonces en
el más viejo de los huehuesa Ot:ro s fueron llamados, y el
consejo· se instal6 bajo un cedro cuya. sombra hubiera si
do suficiai te para una asamblea diez veces mayor"º (7)
El guía 9 aquel muchacho bueno orgullo de su raza y esp.2,
ranza de su pueblo 9 fue ofrecido a los blancos porque
asilo exigía una carta que ellos llevaban escrita. Es
este muchacho ~ue representa el conflicto mayor entre la
tribu y el pueblo de blanoos 9 porque el representa el abu
so de siglos~ la destrucción de la raza y su esta.do actual: con su personalidad del principio y la del finalº
5.- López y Fuentes, Gregario.- El indioo- (pol53)
6.- L6pez y Fuentes, Gregorio.- Op. cit.- (ver p. 105)
7.- López
y Fuentes 11 Gregorio.- Opo cit .. - (pa 30)
31.
Asi es la historia de la desgracia indígena que ha sido
mas grande durante los cuatro siglos que ha duradoo
Primero lo conocemos así: "En esos momentos lleg~ el jo
ven que iba a servirles de guia por el monte. Iba con Ta
cabeza descubierta; pues ¿para qué sirve el sombrero ba
jo las sombras de la selva? Iba descalzo; Llevaba el ca.l
zón enrollado hasta la mitad del muslo y la camisa abier
ta por el pecho. Con sus ojos de una fijeza asombrada 9 con sus cabellos negros~ lacios y caídos en pinceladas
sobre la frente 9 con los pómulos salientes 9 con los la..,; os huérfanos de barba fuertemente apretados~ era bello." (8)
Viene el martirio~ la encarnación de un hecho ya remoto,
y al fin la figura contrahecha y casi inútil del guía
del final del libro., Representa.nte vivo de la actualidad
de su raza.: "se retiró hacia su casa apoyándose en su
burda muleta: la pierna izquierda. 0 completamente encog_!_
da 9 le daba la actitud de una persona que va a a.rrodillarse9 pues el muslo casi tocaba el talón; y era la
pierna mejor~ la que sostenía el cuerpo~ la otra, torci
da hacia adelante~ a cada salto del bord6n ejecutaba un
movimiento circular~
La araña iba a meterse en su agujero~ dolida de su propio veneno. 11 (9)
Al conocer tantas y ta.n variadas oostumbres 9 porque 16pez y Fuentes no pone punto final ni guarda nada de lo
mucho que el debe conocer las razas indígenas de la Meseta~ nos relata todo absolutamente~ nos lo dice con el
vocablo preciso y casi siempre el nombre indígena que
no ha tenido palabra equivalen te en español. Algo de lo
que nos relata es la hospitalidad traducida en un trago
de agua, las tortillas 9 el chile~ en contraste con la
repulsión hacia la comida de los blancos~ por ejemplo
el jamón. El aplauso de las mujeres al hacer las torti8.- López y Fuentes, Gregorio.- El indio.- (p.p.33 y 34)
9.- López y Fuentes 9 Gregario.- Opo cit.- (p.89)
32.
llas entre las penumbras do sus jacales recorta.dos en
las ¡uoes del amanecer mientras el hombre prepa.ra los
útiles de labranza. El mutismo 9 unión y silencio de todas las tribus cuando alguna es persee,uida. 9 y esto aunque en algunas ocasiones hayan,pelea.do entre sí. Sus
costumbres de eoonomía 9 el maíz y el frijol de la siembra son sagrados. El día maravilloso de la fiesta en el
río es de las costumbres mas detalladas por el autor y
en donde. se ponen al descubierto las tradiciones indíge
na.s religiosas 9 todos se muestran tal como son al pescar casi desnudos del cuerpo y olvidándose ta.mbi~n de
su condición actual: "Siguió un largo silencio medita.ti
voy, por fin, un viejo tlachisqui, un vidente, se ace,!
có hasta la orilla. Puso los brazos en línea horizontal,
hacia adelante 9 y mirando fijamente al sol 9 musitó un
ruegoz
"-¡Padre de lo que tiene vida y de lo que no vive: señor
de la tierra, del a.gua, del viento y del fuego: si das
a comer al cuervo, a la víbora y al tigre~ dame unos pe.!
cadas para mis hijos y para los hijos de mis hijos •• o!
Avanzó hasta donde el agua le llegaba a la rodilla Yi
tomando una botella que su ~ujer le entregarap habló C,!
ra a cara con la corriente:
-Tú sigues tu camino y nosotros somos hormigas que nos
quedamos aquí: ahora que tu semblante es tranquilo, escúchameº."
En la oración sonó la palabra hueyeatlp el mar, padre de
los ríos .. El viejo~ medio tapó con un dedo la boca de la
botella~ dejando caer algunas gotas de aguardiente en
las a.guas. Después bebió él.
Fue como una alianza hecha en un brindis. Y todos avanza
ron resueltamente río a.dentroº 11 (10)
En contraste con esta alegría del día de pesca, se presenta al poco rato la sumisión a la. injusticia del blal!
co; esta sumisi6n ya es costumbre en el indioa
lOe- L6pez y Fuentes, Gregorio.- El indioo- (p. 68)
33.
Tambien se pueden conocer las bellas costumbres del matrimonio entre los indígenas: empezando por el tlapalole, sus leyes y las veces que puede ser transferido el
contrato regresando las gallinas, el frijol, la j!cara,
el pañuelo, y el aguardiente~ con el significado especial de cada cosa.
El aspecto pintoresco de las fiestas del pueblo: el vola
dor, y toda la ceremonia para instalarlo; los voladores
que giran en la parte mas alta sin amedrentarles el vacío y la preparaci6n especial de estos voladores. El
tianguistli y su pintoresco tira y afloja: y la 'prueba'
imprescindible al comprar las bebidas. Por fin el deso:!
den, la embriaguez, en donde ya empieza otra vez la. vida difícil y se recuerdan las dificultades y trabajos.
El arreglo especial de las mujeres vestidas para fiesta
con sus trajes bordados de estambre y chaquira. El huipil igualmente adornado y el quexquemetl. Los calzones
de manta y el sombrero de paja de los hombres.
La jícara del matrimonio que no se debe derramar.
El sinnúmero de superticiones: los muñecos con espinas;
recordemos el pasaje de la brujería a la familia enemi~'
ga.:
"A puerta cerrada, el brujo inició sus trabajos encendiendo cuatro ceras de las que había llevado: representaban a los cuatro componentes de la familia. Según el
orden en que se consumieran sería la duración de aquellas cuatro vidas amenazadas por los enemigos. Despu~s
prendió tres ceras, s6lo que de revés, es decir, por la
base: una contra el brujo rival, otra contra el enemigo
y la tercera contra el hijo: que el fuego del mal los
consumiera de pies a cabeza, para que sufrieran mls. Y
mientras ardían las ceras dando a la casa una gran lumi
nosidad, el brujo procedi6 a auscultar en los recursosde sus enemigos.
Arrojó al fuego un pedazo de alumbre, con el calor, la
sal adquirió una rara formación que, según el brujo, no
34.
era otra cosa que el muchacho lisiado; y 9 en verdad, que
la figura era como un busto sostenido por unas piernas
deformes. Tal descubrimiento vino a confirmar las sospe
chas y ya nadie abrig6 la menor duda. En un rinc6n de la casa, las dos mujeres veían todo con grandes ojos
asombrados. A medida que el brujo observaba el extraño
muñeco, explicando a la vez sus observaciones, el asombro crecía.." (11)
Las peregrinaciones religiosas a los santuarios y la pr!_
pa.raci6n de todo lo necesario, hacen una mezcla de paga
nismo con cristianismo.
Creo que estos son la mayor parte de los rasgos que sobresalen en la novela. Todos muy interesantes, algunos
ya conocidos, otros originales pero todos relatad.os en
el momento oportuno y como indispensables en el a.mbiente misterioso del indio.
LOS PEREGRINOS INMOVILES
'
La importancia radical de esta novela esta en el tema¡
y aunque es bastante similar a El indio, alcanza a tener relieve propio; es el mismo infortunio del indio P!,
ro el horizonte es menos negro: hay oivilizaci6n y adelanto en la tribu que llega a establecerse en 'el ce1rtro del mundo 1 •
Esto es en cuanto al temas, a la forma de relatarlo, t&]!
bien he notado un perfeccionamiento bastante importante
en las palabras y en la manera de enlazarlas; y algo
mas,propiedad en los pensamientos y en las descripciones
indígenas; los símiles parecen sacados de los Códices
indígenas: los miembros son los que ejecutan los movimientos y no la voluntad de quien los posee:
"-Mis piernas- respondió el anciano- ya. no pueden segui~
te hasta la libertad ••• " (12) Esta característica. claro
11.- López y Fuentes~ Gregorio.- El indio.- (p. 111)
12.- López -y Fuentes, Gregario.~ Los peregrinos inmóvi~
ill·- (p. 87)
35.
que encaja perfectamente dentro del ambiente de la nove
la.
Hay unidad en el relato del vieJo Marcos y el problema
del pueblo~ aunque parecen dos novelas 9 astan bien esla
bonada.s. La. primera novela sería. la. historia del pueblo
y la segunda. la historia de Lupe y Jos~o
La historia del pueblo~ es la raíz de la obra; según me
parecej es la parte mas interesante y mejor lograda:cada una de las segregaciones de la tribu~ es indicio de
una calamidad y aunque hubo muchas 9 cada una dio nuevos
impulsos a los que quedaronº
Los trabajos que pasa.ron durante la peregrinaci6n, son
múltiples 9 en todos pesa el espíritu de la raza que los
hace sobreponerse y seguir "para la tierra. de la abundan
cia: as! lo hab:ía. augurado .el águila., llevábamos el ca-mino de la seguridad." ~13) Para llega.7-' al fin de este
camino, pasan muchos años y su trayectorta aba.rea lo que
es la Historia de M~xico Independiente. "en Los :peregri
nos inmóviles -L6pez y Fuentes realiza la novela del an~
nimato~ de lo impersonal~ o~ con otras palabras~ la novela de masas. En ella se prescinde hasta de los nombres
propios 9 todos los personajes que por ella desfilan carecen de apelativo." (14) El anonimatoi, ya lo he estudi,!
do en otros capítulos y vuelve a aparecer en este, y ha
ce que el autor tenga este perfil propio en la mayoría
de sus obras.
La historia de Lupe y José~ está llena de costumbres i,!l
dígenas muy interesantes y marca la parte central de la
obra. Aquí la tribu ya quedó en un lugar fijo y lucha
por alcanzar la civilización de los blancos. Algunos de
ellos ya no quieren que les llamen indios:
"-¿De cuál he de ser? ¡De la raza blanca! Si por micolor no lo parezco del todo~ ello se debe a que siempre
he trabajado a pleno solo Indios los que nacen con pelo
13.- López y Fuentes, Gregorio.~ Los peregrinos inmóviles.- (p. 97)
14.- González, Manuel Pedroe- Op.cit.= (p.p. 253 y 254)
360
crecido y con la. rabadilla morada ••• " (15) ·
En esta parte del librop el autor hace menci~n de la. po
lítica critic,ndola como en sus otras obras, pero en e.!
ta pasa a último plano.
Los personajes aunque son an6nimos, son muy interesantes y aunque en la mayor parte del libro se refiere a
la caminata, su personalidad vence al paisaje que se
a.divina muy bello. "A pesar de que México es uno de los
países pintorescos con mayor contenido y riquezas regio
nales, su novela ofrece mejor campo al estudio de lo hist6rico y de lo social: los perfiles pintorescos de
México se han concentrado en el hombre. Sus regiones
llaman la. atenci6n por los diferentes usos de sus pobla
dores antes que por las peculia.ridades de sus paisajes
siendo tan profundas. No hay ninguna raz6n teldrica sino tradicional ••• " "Atrae, domina, subyuga el problema
humano. Si alguna novela pudiera llamarse antropocéntri
ca, sería la mexicana y la británica." (16)
El indigenismo, con ser uno de los problemas de M,xico,
tiene la pa.rte positiva de haber inspira.do obras tan be
llas como las comentadas en este estudio.
15.- López y Fuentes, Gregorioo- Los peregrinos inmóviles.- Op. cit.- (p. 18)
160- Sánchez, Luis Alberto.- Opocit.- (po 286)
37.
APENDICE PRIMERO
PERSOUAJ!!:S
URBANO
En la ciudad la gente esta dentro de las categor!as sociales o de sus ocupacionesº Encontramos a la dama aneo
petada de la al ta sociedad como sucede con Doña María Peralta Viuda de Mier; Doña Cata encambio es de la clase media y Doña Andrea de la clase bajas Estas categorías estan mas notorias en unas novelas que en otra.so
En las que sobresalen es en Entreª1,el~o
En otras novelas aparece el político que ha formado un
género especial dentro de las clases socia.les: es el l?ª!.
sonaje que tiene la brillantez de 1.lll cometa~ pero que
como tal 9 dura el tiempo fugaz de su trayectorias los
políticos acomodaticios de Mi ~enera.1 son una pr·ueba de
elloo Aparecen los que si tienen ·.m poder duradero y s~
guro 51 los huehues del consejo ind.ic: reoordemos al viejo Marcos 9 a Matías y a todos los viejos .mónimos que
aparecen a lo largo de yos _l?eregrinos inmóv_iles y de El
indio. Estos políticos indios no tienen ni remoto parecido con los blancos; la diferencia esta en las costumbres unos y de otros: los políticos de Acomodaticio y de
Mi general 9 tienen tantos defectos y ambición desmedida,
de falta de honradez 9 de exceso de conveniencia, de de.§.
lealtad para con ellos mismos~ que los hacen odiosos por
las pretenciones a que aspiran y por el interés de lograrlas cueste lo que cueste~
n-¿Qué? Pues que el padre del licenciado tuvo razón:
Acomodaticio se acomodó :para poder salir de su lugarejoi despu~s se acomodó para que le hicieran bueno un tí
tulo colorado9 luego se acomodó en un bando políticoj
continuación se acomodó para una secreta.ría general de
gobierno en su Estado 9 se acomodó entre nosotros para
que le diéramos personalidad y para vender nuestra confianza y por Último 9 lo tienen ustedes muy bien acomoda
a
38.
do en calidad de sostén y sincero partidario del candidato .... " (1)
En cambio, la política de los indios es justa, serena y
acertada encaminada wiicamente al bien comwi. Asi vemos
que 'el lisiado' se sacrifica al ser desposeído de su
prometida por el bien común; este acuerdo, fue tomado
por los viejos y obedecido aunque con dolor~ decepción,
celos y envidia del muchacho:
ny habló el más viejo de los viejos º
-Yo opino que este caso es lamentableº El muchacho en
desgracia~ por culpa nuestra, según dice este hermano,
tiene derecho a la vida y a sus doneso El padre del joven está en su derecho de defender el corazón de su hijoº Pero nosotros debemos resolver~ mirando allA delante~ como si fuéramos por un ca.mino desconocido. Lo que
voy a decir causará una víctima y un dolor para toda la
vida, si es que mis herma.nos los viejos no resuelven
otra cosa: es mejor que haya una y no muchas víctimas.
La muchacha debe casarse con el pretendiente sano, porque ~l garantiza. la familia." (2)
Aunque es cierto que Los peregrinos inmóviles si empieza a demostrar un poco de las malas artes de ·1a política y aunque se trata de un pueblo indio, esta en transi
cion hacia las costumbres 'civilizadas' y aparece constantemente el pique de Antonio al criticar a Matías que
tiene la vara del gobierno.
"-Ya les dije que aquí gobierna Don Ma.tías: un mal gobernante9 con poca energía, un hombre sin carácter.º.
Aunque yo tengo mis influencias y mi representación como ya les demostr~ con mi credencial~ ¿ustedes no podrían apoyarme en la ciudad para que nombraran a este
servidor? Les diré, en confianza~ a mí me tienen por V.!,
1.- López y Fuentes, Gregorio.- Acomodaticioa- (p. 171)
2.- López y Fuentes 9 Gregorioo- El indio.-(p.p. 79 y
80)
liante Y,; cuando se trata. de sacar· la ca.ra~ todos me
buscan. ¡ Mi familia. si empre ha sido gente de guerra!
Los vecinos suelen discutir y hasta reñir por cuestiones sin sentido 9 por verdaderas pe~ueñeces~ pero yo
permanezco al margen~ preocupa.do únicamente por nuestros grandes problema.so Muchos de ellos son capaces de
matarse por una falsa creencia 9 como por ejemplo que un
santo es más milagroso que otro; mientras que yo, con
espíritu amplio~ respeto las ideas de todosz no hay
quien estime más la. tranquilidad que el hombre de guerra9 precisa.mente porque sabe lo perjudicial que es la.
discordia ••• " (3)
Aunque esta es una ~olítica inocente ya empieza. a notar
se la diferencia entre el consejo de ancianos y la pol!
tica de Antonio.
En la ciudad tambien ~ay una parte muy importante de
las personas y su modo de vivirtpor ejemplo el oficinista. Aunque López y Fuentes no lo describe en forma
tan detallada. como a. otros persona jesi; sinembargo si cal_
ta perfectamente la vida. de esta.s pe:rscnas y logra trans
cribir ciertas fa.ces interesantes~ la. dedicaci6n de
unos~ por ejemplo Manuel Dobla.do;; la poca responsabilidad reflejada en el trabajo mal cumplido y en las charlas de crítica de toda clase y color entre los compañeros de oficina 9 fijándose especialmento en los oficiniJ!
tas del gobierno:
"La mecanógrafas, feliz por el regoc1Jo q_ue había provoc.!
do entre sus compañeros~ arrojé hacia el patio la colilla del cigarro 9 y tuvo la. audacia de disculparse, con
diminutivos nada afectuosos~ ante el ofendido. No sin
previo arreglo de los semblantes;, a fin de que el jefe
no se percatara del momento de solaz 9 se dirigieron a
sus mosass dGcididamente~ para dar comienzo a sus laboresº" (4)
Las ingratitudes y el abuso de los patrones para con los
empleados más antiguos:
3.- López y Fuentesj Gregorioº- Los peregrinos inmóviles
(p.p. 19 y 20)
4o- López y Fuentes 9 Gregorioo- Acomodaticio.- (p.55400
A punto de vencerse la segunda licencia con goce de
sueldo, recibió una comunicaci6n en que se le reconocían amplia.mente sus grandes servicios -¡qué lealtad 9
qu~ constancia~ todo un modelo de empleadol- y precisamente por ello no podían aceptar que siguiera desempeñando una tarea tan pesa.dao•• Después de darle las más
cumplidas gracias, le concedían la libertad de buscar
una ocupación más llevadera 9 más acorde con su esta.do
de saludoo. 11 (5)
11
Las muchachas oficinistas, muy pintadas 9 muy compuestas, con sus novelitas románticas en el cajón del escritorio personificando en ellas idealmente al·empleado
que más les gusta: por ejemplo Lucía y Pepe de Acomodaticio.
"Lucía era. sumamente útil en la oficina 9 como que hizo
su primaria.1 la máquina de escribir no le resultaba una
desconocida y tomaba en taquigrafía unas veinte palabras
por minuto. Ella informaba de todo a los correligionariosi escribía la correspondencia acordada previamente
por el general~ tomaba nota de las adhesiones que iban
llegando y extendía desde luego las credenciales, no sin
reclamar nombres y retratos para el archivo.
En cuanto a acción femenina no había aún nada. por hacer:
una señora que estuvo a informarse 9 se marchó sumamente
disgustada. por la forma como la trata.ron 9 pues ella qu_!
ría informes sobre las sufragista.s 9 y de esa materia la
mucha.cha lo ignoraba todoº
Quien se sintió nacer a. una nueva vida con la presencia
de Lucía, fué Pepe L6pez~ Durimte la primera.mañana que
pasaron juntos en la oficina~ por fortuna, fueron pocos
los buscadores de informes o de corrillos para perder el
tiempo. Pepe no hizo más que admirar a la señorita y ~s
ta agradecer con graciosa coqueter!a. aquella admiración."
(6)
5.- L6pez y Fuentes, Gregario.- Entresuelo.- (p.p. 229
y 230)
6.- López y Fuentes~ Gregario.- Acomodaticio.- (p.
91410
Las amas de casa oi ta.dinas alguna.B de ellas presentan ca
ra.cterísticas de verdaderos modelosg Doña Cata y Aliciaen Acomodaticio~ aunque son tan d.istintas una de otra~
representan a la esposa que espera. en la casa con resi~
nación una y con ambiciones ~.. a otra. 9 pero en si son
ejemplos muy bien definidosº Otro ejemplo de ama de casa es Felíci tas de Ent.resuelo; se p¡¡¡i_.reoe en lo bueno y
en lo bondadosa. a Doña. Cata y tii.mbién representa a las
mujeres por quienes luchan los esposos~ esta última ti~
ne en la misma novela al personaje antag6nico que hace
resaltar sus virtudesg Meroeditas 9 esposa de Vena.ncio
de la Reguera.!
-Uo sufras por causa de la d.ignida,d -aconsejaba. mimosa.
la señora-g porque sin d~da algun~ el muchacho es tu hi
jo: Lo que sucede es que es.i. mujer- está herida por tu
abandono y procede como todas las de su clase: es capaz
de sostener una mentira. y morirse de hambre con tal de
hacerte sufrir su odio. En resumen de cuentas: una. mujer que por su gusto se queda sin protección~ un muchacho más de los muchos que no tienen padre y un joven de
buena familia que se marcha. a Europa. con sus padresº"
(7)
11
Las que aparecen en las novelas indígenas ocupan el mis
mo lugar con respecto a sus esposos: así vemos que la
esposa de Cirilo logra que se cumpla la costumbre de CJ:!
rar el tlazol cueste lo que cueste y contra la voluntad
del que calcula las consecuenciasº Y a la mujer de Anta
nio que entrega a su hija. en matrimonio y antes le da
los últimos consejos:
"La nueva conferencias, a puerta cerra.da~ ya no con Anto
nio 9 sino entre su mujer 9 Lupe y Jos~ 9 era de otra indo
le y tal vez muy importante para ellos~ pues~ ¿c~mo se
hacían esperar tanto cuando que todos los del pueblo
querían dar principio a la fiesta? Era la madre quien
hacía oír sus sabios consejosg
-Lupe 9 tendrás la obligaoi6n de preparar la comida a Jo
se ..
#
-
7 a- López y Fuentes, Gregorioo::. Entresuelo.- (p* 254)
420
-Eso veremos •••
-De cuidar de su ropa.
-Eso veremos •••
-De curarlo cuando esté enfermo.
-Eso veremos ....
-Y de dormir con él.
-Eso, por fuerza, madre!" (8)
Las mujeres que viven en los pueblos visitados por los
revolucionarios, son visiones rápidas que aparecen un
poco para esconderse después y asi evitar un peligro.
Hay otra categoría especial que también aparece en forma casi insta.ntánea~ en algunas novelas como: Acomodati
cio~ Mi general, Campamento 9 Entresuelo~ y Arrieros. Es
tas mujeres son las de vida galante de oficio y las de
vida galante eventuales. En Mi general y en Huasteoa
aparecen las primeras y en las dem¡s novelas las segundas. Asi vemos a Lucía acompañando a Gálvez; a la viuda
que quería irse con los revolucionarios de Campamento;
a Micaela de Entresuelo y las mujeres que trata el Refr.mero en su paso por las ventas de ca.mino.
En Tierra aparecen mas ra.rmnente y solo cuando los guerrilleros cuentan sus hazañas y en otras ocasiones en
forma bastante parecida a las escenas de Mi general (9
y 10).
Aparecen los habitantes de la ciudad sin identificar a
ninguno, como masas listas para ser llevadas y traídas
sin ninguna personalidad. Estas masas cita.dinas tienen
8.-
L6pez y Fuentes~ Gregario.- Los peregrinos inmóviles
(p. 238)
9.- López y Fuentesj Gregario.- Tierra.- (Ver p. 142)
10.- López y Fuentes, Gregario.- Mi general.- (Ver p.; 102)
43.
un contraste tan grande con la gente de campo, fuerte~
segura de si~ que aunque este en un conjunto 9 el autor
le da vida propia e independiente qae irra.dia simpa.tía.e
CAMPO
Es esta la face mas conocida por el autor~ es además su
preferida.Q Conocemos del campo ;i.l 'C1le:rudo' ~ al I la.za.dar
de noche', al campesino y al cazadorº
El cuerudo 9 es un hombre ducho en el arte de la ganaderíaº López y Fuentes cua.ntas veces tiene oportunidad ha
bla de ellos refiriéndose siempre a gente sencilla~ bu~
na ágil; aparecen en la mayoría de sus novelasi en Campamento9 en Mi ge~eralv en Huast~~· en .Arrieros 11 en
Acomodaticio~ en Tierra y en Milpa 9 potrero.Y, monteo°'En
1)pez y Fuentes ocurre otro tanto: AC"rieros y El indio
mucho mas que en Mi gener~ reflejan aspectos generales
y campestres de la. cotidiana. comedia de México~ a través
de dichos y hechos sobresale la naturaleza ubérrima 9 po
lícroma y agresiva de un ter:I:.torio infinitoº No es la.
hermosura. del paisaje tropical ni la sequecl.:¡,d. majestuosa del andino. Algo diverso fluye en esos v~lles y cimas
salpicados de pueblecitos con una, personalidad insobornable y legendaria ante la cual fracasan las corruptoras
reformas contemporáneas. La novela mexicana utiliza el
panorama para. rodear a su hombree 11 ('u 1)
El cuerudo tiene una habilidad y entereza verdaderamente admira.bies: ama su ocupación y en ella a sus animales. Tanto es asi que en Campamento un cuerudo hace gala de la estimación única que tiene por su caballo:
"-¿Pero éste? Ni aunque me diera. todos los caballos que
hay en la oolumna 1 y de coleada todas las pistolase ¡Me
jor cambio mi mujer! Ya veo que usted es de los que dicen: 'Casa. y potro que los haga otro'." (12)
Mi general empieza a. desarrollara en este ambiente y te!.
11.- Sánchez 9 Luis Alberto.- Opa cito (p.p. 291 y 292)
12e- L6pez y Fuentes9 Gregorioo- Campa.mento.- (p.264)
44.
mina regresando allá a sus ,pastos. El Refranero, de
Arrieros, constantemente se topa con gente de esta OC,!!
pación. El laza.dor de noche tiene siempre un lado disculpable que generalmente es~ que como conoce algo de
su falta, está escondido, lo persiguen a veces injustamente y tiene que robar gana.do~ cambiarle me.rea y llevarlos a otro rumbo por ca.minos ignorados. Uno de estos
es el amigo de el Refranero y el general de Mi general
que acaba por comprar una reata en la ciudad para regre
sar a su tierra con ese propósitoº En Milpa 2 potrero ymonte, el laza.d.or de noche es Febronio Silva, este si
es un ladrón enemigo de la gente honrad.ao
El relato del amigo del refranero es verda.dermnente revelador; era 'ladrón pero no sinverguenza'. Aqui esta
mas o menos su situación: ''-Yo tengo la seguridad de
que pasó anoche •• º Lo oí como a eso del segundo canto
del gallo •• o ni siquiera ladraron los perrosoee parecía
que arriaba. un ganado; así como él arriaba.: sin hablar
alto, más bien con su silbidito sordo •• º Primero más
allá. del arroyo ... después más aoáo º º" (13)
El arriero es un ser tan completo~ bien delinea.do y definido en las novelas de López y Fuentes, que introduje
aquí porque la mayor parte de su vida la p;a.sa en medio
del campo y trata y conoce los problemas de los ca.mpesi
nos, en las distintas regiones de la hua.steca: los abajeños y los arribeños.
Los problemas de los arribeños son el clima extremoso:
el invierno frío y el vera.no seco, poca variedad en la
alimentación:
HMientras nos vestíamos, se habló del arribeño que en
una de esas noches de calor y sin nada de viento, cuando
los moscos son más tenaces, al verse asediado, dejó su
cama en la que previamente había hecho un bulto con sus
ropas, pensando en la buena jugarreta que les preparaba.
A pesar del sigilo con que procedi9~ bien pronto se re13.~ López y Fuentes, Gregorioo- Arrieroso- (p.220)
45.
pi tieron las mismas molestias Y1¡ a poco'., voló ce:~ca de
su cabeza una luciérnaga 9 lo que le hizo exclamars
-iPero qué adelantados estG.n est;oe malditos·~ iYa u.3a:n.
linterna!" ( 14).
Los abajeños tienen comida abundante pero el c~~po~ el
bosque y las ca.sas estan llenas de saba.ndijasi c:~a:r.:,.:,
que para todo hay remedio y junto al mal se en0u.entr~,,
-Sólo ustedes pueden soportar estas :plagas, bien dicen
que donde se halla la hierbal) se encuentra la contra~ y
que en el monte está quien &l monte quemaººº i; (15)
11
Son personas tan útiles que pueden poner :remedio a CUóii;1,
quier clase de problema que se les presente, levant~r
una mula que ya no quiere c;mina.r~ ayudar a saca:r.• a ur1
animal de la barranna 9 preparar comida a cualquier nora
del día pues siempre traen el totopo que no necesita pre
puaci6n 9 auxiliar a la comadrona en caso de neoesidad 9cura.r a sus animales~ prestar herra.mient3. o lo q,ue sea.
neeesario en un caso de apuroº Conocen. profunda.mente a
las personas y el terreno que pisan ~Y tantas cosas mi.s!
i 1El trasfondo es psicol6gico 91 (i6)º
Los campesinos son los elementos que integran el pueblo
mexicano y los que sufren mas los desequilibrios eoonó,mioos y los rigores de las clases social.es¡ porque en
el campo solo están: el patrón y la servidumbre o loa
trabajadores; no hay término medio y resulta que 11 A los
cien años de independencia política el campesinado mexi
cano se encuentra todavía en plena esolaviiud eoonómi-oa11e (17) Para los campesinos 9 su terreno 11 sus semillas
lo son todo; no conocen otra oosa y aun esto en forma
rudimentaria y tradicional que les hace perder gran Pi.!,
te de los caneficiosj en otras palabras: la ignoraoia
del campesino en genera.1 9 es la que los tiene am~rrados
14$- López y Fuentes 9 Gregorioo= Arriercso- (p~ ii3)
15~~ López y Fuentes~ Gregorioo- Qpo cito~ (p. i~2)
160- Sánohez~ Luis Albertoº- Op. cito- (Po 165)
17.- González~ Manuel Pedro .. - O::e,o cit~= (pe. 255)
al yugoº Recordemos en Tierra la tienda de raya, y las
cuentas que les hacían a los campesinos que iban a comprar lo necesario. Claro esta que estas tiendas actualmente ya no tienen ese nombre pero si los mismos resultadose
"Hay a.lgunos que quieren ver con claridad el estado de
sus cuentas. Desconfiados 9 meten los ojos en las oontabilidadese Han trabajado y no han pedido tanto para deber lo que el empleado dice figura en los libros. El e.!!!
pleado les aclara~
-Un peso que te doy, es un peso que me debes; y otro pe
so que te apunto, ¿no hacen un total de tres pesos?"(18).
En realidad oreo que este es el oampesino 9 una persona
confiada por ignorante que se da cuenta de su situación 9
que pone remedio pero nadie le da garantías y así sigueº
Es este un caso verdadermnente angustioso que López y
Fuentes nos presenta con todos los pormenores tal y como son. Este tambienes el problema del indio y es un .
punto en que tienen bastante parecido; el indio y el Ca.!,
pesino presentados en Tierra principalmente 9 como herm_!:
nos en desgracia y seria difícil distinguir cual de los
dos tiene necesidad de ayuda inmediataº
Independizando a unos campesinos del oonjunto 9 podemos
darnos cuenta de su fidelidad a la tierra y al patrón~
el primer soldado de Mi generalp regresa despues de algunas luchas en la Revolución y el terruño que tampoco
es ingrato, lo recibe y le evita los desengaños que sufrió el general lejos de el; todo esto porque la tierra
es buena y nobleº También el campesino que sostiene correspondencia con Guillermo, en Huasteca~ puede ser otro
ejemplo de fidelidad al patrón:
"Era de observarse el respeto que aun profesaba a. Guillermo~ pues lo llamaba 'Mi Patronoito'º En uno de los
párrafos decia: 'Por aquí 9 oon el favor de Dios, todos
470
bien, y sin mas novedad que mi mujer estiró la pata; la
mató un tabardillo de esos que no dejan a uno resuello
ni para encomendarse a un santo'º 11 ( 19)
Los campesinos que a pesar de las luchas siguen pasando
trabajos y en su propia tierra no tienen ni que comer,
presentan la faca más triste: los bracerose Algo de sus
problemas lejos de la tierra 9 su desilución 9 su desajus
te, salta a la vista en el siguiente pasaje de Huastec'i:
"-El caso es que a nosotros nos to ca siempre lo peore
Apenas se vinieron las lluvias 9 los campos se encharcaron, y cayó toda la familia con el paludismo. Y esto que
ve aquí, lo verá en todos los campamentosº Los lugareños
siquiera resisten más~ 1 como que llevan 9 desde al nacer~
el mal en la sangre~ como quien dice 9 en ellos se dan de
golpes la piedra y el coyol~ pero nosotroseoo De nada
nos sirve el aguardiente con limón y salv la infusión de
guaco y las píldoras de quininao Yo tomé tantas que me
he quedado sordo y con un sumbido muy molesto en las ore
jaSooo
Quien hablaba así 9 permanecía acostado en una cama de
otate~ con la cabeza caída en una almohada poco limpia.
La cara 9 de un terroso cadavéricoü Cuando el hombre pe!.
manecía sin hablar 9 infundía tal desolación~ que los ge
midos mismos parecían voces de alientoº" \20)
Asi son los campesinos y asi nos los presenta a pesar
de sus problemas y sinsabores 9 los veremos "en la obra
de Gregario López y Fuentes -como un ramaje de sueños-"
(21)
Hay dos cazadores que me llama.ron la atención porque C_!
da uno en su esfera tiene personalidad muy marcada: el
cazador que aparece en Arrieros y el que aparece en~
indio, estos dos culminan en Honorato de Milpa 2 potrero
y monteo
López y Fuentes 9 Gregorioo- Huastecao- (pa314)
López y Fuentes, Gregorioo- (Opo cito- (p.152)
Abreu Gómezj Ermiloo- Prólogo a Tierraº- (pe 9)
Los dos primeros tienen virtudes de pericia» constancia, sagacidad. Uno tiene mejores elementos y por lo
tanto mas facilidades. El otro solo el conocimiento del
bosque y una escopeta que usa una sola vez, porque antes cazaba a fuerza de perros y de astucia.
1
El primer cazador es blanco y esta perfectamente bien
preparado. El otro cazador es indígena y su destreza va
al parejo con la de los perroso
Estos hombres llevan una vida casi solitaria y 1apez y
Fuentes asilos describe y todos tienen características
bastante parecidas aunque con técnicas un poco distintas. Aparecen siempre en las partes mas bellas de las
novelas de López y·Fuenteso
Por ejemplo el cazador Honorato es asi:
"La selva. El hombre libre. Suelta y aún más libre la
imaginación: saber por qué a veces» acarrean hojas las
hormigas; haber visto cómo se ayuntan 9 semejando retorcidas raíces, las serpientes; presenciar cómo el cojilo
te corretea a su hembra por las ramas de los árboles y
c6mo ella, simulando que ya no tiene por donde huir 9 se
le entrega en la parte más alta -con el sol que nace por
testigo; o!r lo que dice en voz baja 9 mientras el calor
sofoca, las guacamayas gangosas y murrnuradorasj instal_!
das en el mismo follaje; conocer en las noches más negras lo que es la mariposa fosforecente 9 que al abrir
las alas remeda un par de ojos flotando en el aire y que
se apagan en cuanto las cierra, ojos que han dado origen
a tantas superticiones en que se mezclan las brujas y
la muerte; explicarse por qué los arbustos aparecen con
raspaduras, como si alguien se hubiera entretenido en he
rir la corteza, cuando es tiempo de que los ciervos li,!
pien de envoltura sus cuernos, indicio de que ya está
cerca agosto y con él las peleas y la disputa por la hem
bra, con el resultado de que abunden los cuernicabras y
escaseen los ramudos; distinguir los nidos de la torcaz,
de la cocolera y de la corraltoreña; interpretar la razón de la calandria, al colgar su hamaca en la punta de
las ramas; saber que son blancos los hijos pequeños de
49°
los zopilotes; dónde anidan los cuervos y cómo alimenta
a sus crías el guincho; h.aber oído a dos metros de di stancia cómo gimen a la hora del car.iño 9 los lagartos;
observar cómo la araña le da cacería al macho 9 igual
que a la mosca; no ignorar que la víbora de cascabel se
marca en éste cada año más de vida; que el solc5atl sal
ta como un resorte para atacar y que no conviene matara la tepecóatl porque engulle al mahuaquite, víbora de
cuatro narices y ocho colmillos; saber quitar la fetidez
a la carne de zorrillo y poner trampas a los tejones,
lo mismo al que va solitario como a los que andan en ma
nadas; apreciar por el ladrido 9 cuando el tepechiche, pequeño perro salvaje 9 está a punto de vencer por cansancio al venado~ del que sólo come un J;adazo de hígado
y deja el resto con la generosidad de un gran señor; e~
taren el secreto con los mapaches~ que para entrar a
los sembrados cuando el maíz está tierno~ caminan por
los arroyos para no dejar huella: sospechar el rumbo de
las abejas que pasan cargadas de miel para su colmena
instalada en el tronco hueco de una parata; saber qué
bejucos contienen agua saludable y fresca, conocer el
veneno que encierra la cabalonga~ no dejarse en€,'añar por
los hongos de más vivos colores por~ue 9 como las gentes
más bellas~ son los más peligrosos; tener oído pa~a pe.!:
cibir cómo se desliza cerca de nuestros pies y dentro de
la noche, el coralillo~ y olfato para saber qu~ animales
han pasado por las veredas; conocer el bejuco que nos
salva de la muerte si nos muerde la nahuyaca; descubrir
entre unas ramas secas el cienpi~s 9 alzado ya sobre sus
patas 9 como un peine de carey trasnparente ~ y listo para el ataque; desconfiar de las ramas que pueden ser ni
do de las hormigas chichimecas~ que producen tan alta
fiebre; no extrañarse de que el papán real simule al me
dio día, que se derrumbe herido desde la rama en que
tiene su casa: él se deja caer y canta mientras hace
una barrena voladora~ para regresar al mismo sitio 9 de
donde vuelve a caer, cantando; descubrirle su secreto
al armadillo y no tirar muy fuerte de la cola cuando se
le ha dado alcance a la puerta de su cuevaj por el pel,i
gro que entraña, pues conociendo sus debilidades se entrega sin resistencia, encerrado en su mandolina; pre-
50.
sentir el cambio de tiempo en el retozo de las ardillas;
a gran distancia y tan solo por el vuelo~ distinguir e11
tre un zopilote, un cuervo y un quebrantahueso§ en los
peligros, ser más ágil que el tigrillo y más astuto que
el zacamixtle; en el escandaloso coro de las chachalacas,
distinguir la voz de la hembra; estimar la belleza de
las garzas que vuel~n sobre el rÍ09oootl (22)
Los indígenas son un elemento muy importante en el mate
rial humano de López y Fuentes: al tratar los temas an-=
teriores he hecho una mención de ellos pero como tienen
aspectos especiales también muy interesante~, tambien
trataré aquí a los jóvenes, los guías 9 las mujeres 9 los
brujos y los viejos.
Los jóvenes, representantes del porvenir de la raza tie
nen un papel bastante airado 9 son fuertes 9 decididos 9 se
gurosº Son los únicos que tienen una posición optimistadentro de las novelas indigenistasº
"El brote indianista en la novela de López y Fuentes"
(23), está considerado como una ramificación de la nov~
la revolucionaria, tiene en este concepto un capullo
que son los jóvenes 9 y un porvenir certero dentro de la
juventud indígena.
Hay dos novelas netamente indigenistas: El indio y ~
grinos inmóviles.
De El indio no puedo decir que plenamente la juventud r2,
presenta el porvenir pues el cazador y el guía no pueden
justificarlo ni tampoco el maestro-líder-político.
Pero Los peregrinos inmóviles ya está en un plano mas ºR
timista, el pueblo, el 'centro del mundo' ya representa
una cuña de la adaptación mas espontanea a causa de una
existencia libre entre los 'de razón' y los indios~ Es
en esta novela en donde Lupe y José representan el pro220- López y Fuentes, Gregario.- Milpa 9potrero y monteo(popo 87 a 89)
23.- Alegría, Fernando.- Opocito- (po 45)
graso y el horizonte feliz a sus hermanos:
"Al aparecer en el portal 9 Lupe lucía un vestido primorosoº Su pelo alisado perfectamente en los parietales 9
parecía más negros y su busto se adornaba con un rebozo
de un verde alegre que no disimulaba del todo el pecho
almenado y macizo. Su madre tambien había puesto atenci6n en su indumentaria, aunque sus ojos no eran los de
la madre completamente satisfecha por entregar a una hi
ja con todos los requisitos de la tradioiÓn9 Jos~ había
agregado algo a las prendas con que se le vió llegar,
pero las principales eran su juventud y su fuerza: cuadrado e impetuoso~ era como un hijo aut~ntico de Antonio"º (24)
Las mujeres indígenas~ salvo algunas excepciones~ solo
son un complemento y a veces solo ornato~ y con nombrar
las el autor nos da idea de la vida de hogar; casi sie_!
pre su actitud es secundaria 9 supeditada en absoluto a
la voluntad del hombre: las esposas preparando los alimentos9 las muchachas con el cántaro de aguaº En El indio~ la muchacha ultrajada aparece en fonna demasiado
fugaz a pesar de la gravedad del hechoº La muchacha ca~
sa de los odios entre familias no interviene para nada
y solo esta en su lugar como otras cosas dentro del jacalº
Hay dos que si lograron sobresalir y alcanzar sus prol_Ó
sitos: Lupe y la madre del niño enfermo 9 las dos a fuer
za de oponerse y de estar firmes cuando es necesario~ y
de decidir lo que mas les oonviene 9 tienen una personalidad que brinca las barreras que las otras ni pensaron
en pasaro
Los brujos son verdaderas pinturas de estos seres en
quienes se cree plenamente: su poder esta basado en eso~
en la creencia a sus hechizos; si logran un triunfo es
por su poderj si no curó al enfermo o no se le quitó el
24e- López y Fuentes~ Gregorioo- Los peregrinos inmóvi~
leso- (pe 242) º
maleficio, no fue por su culpa~ fue de un animal, una:
fuerza natural superior a &l mismo; pero nunca disminuye la confianza en ellos; esa confianza es explotada en
todos los aspectos:
ttEse era uno de sus principales negocios, pues que sus
clientes hacían fuerte consumo de cera de acuerdo con
sus propias indicaciones, para las prácticas de la brujería." (25)
Los viejos son los de mas experiencia y representan la
sabiduría que les ha dado el paso de los años. Siempre
son obedecidos y solamente al final de El indio, el con
sajo es relevado por el joven lidero
"El más anciano expuso, por fin, su manera de pensar.
Dijo que los pocos años del maestro no eran para poder
dar consejo, pero que, como había vivido entre los blan
cos, usaba zapatos y pantalón y~ además~ sabía leer y
escribir, a lo mejor aconsejaba lo más conveniente. Y
todos se pusieron en sus manos 9 lo que acabó con una a.a
tiquísima tradición. 11 (26)
25.- López y Fuentes, Gregario.~ El indio.- (p.99)
260- López y Fuentes, Gregario.- Opo cito- (p.173)
53°
APENDICE SEGUNDO
NARRACIONES, ANECDOTAS Y CUENTOS POPULARES
NARRACIONES
EL LIBERTADOR
"La idea de sacudirse la tutela nuestra se había extendido y ante ella se borraron las pugnas; en una palabra,
que la nantli, la patria de ellos~ la razaj tomaba forma. Cuando atacaron al pueblo~ iban poseídos de un insa
ciable espíritu de venganzaº Ante su furia no hallaban-;
perdón ni los niños, ni los viejos 9 ni las mujeres. Todos eran pasados a machete. Ellos querían exterminarnos.
Después, con el fuego, trataron de borrar hasta el rastro de nuestros hogaresº La matanza fue espantosa. Gracias a la superioridad de las armas y al oportuno auxilio de la tropa, pudo rechazárselas. Algunos prisioneros fueron colgados a la orilla del pueblo:, para escarmiento de los demás: todos murieron bravamentej sin pr~
testasj altivos. La persecución fue encarnizada... Arras~
mos rancherías enterase Casi todos los dirigentes cayeron, al fin~ en nuestras manosj y los colgamos y los fu
silamos. Dijeron que el principali un joven indio, murió en un encuentro, pero no os verdad.
'Por ser el más importante o porque se 5"1.l.Ía puesta en él
la esperanza de la razas pudo pasar como uno de los caí
dos en la lucha y mantenerse oculto en los montes. No
pocos aseguran hab0r visto a un hombre de piel cobriza,
que más bien par0;:;,3 un salvajeíl cruzar velozmente los
caminos. Vive de la caza. Se cree que sus hermanos lo
protegen y un ,:;l pueblo se ha tenido la versi5n de que
el raro personaje llega por las noches 1 furtivamente, a
la ranchería, habla con los viejos y antes del amanecer
parte al monte, ari seo, algo así como la encarnación de
la libertad!." (1)
1.- López y Fuentes, Gregario.- El indioº- (p.57)
54.
EL NAHUAL
"La noticia causó, más que una impresión de dolor, un
efecto de honda satisfacción: el brujo de la ranchería,
más temido aún por sus dotes de nahual 9 había muerto.
A pesar de la lluvia del amanecer, la noticia iba por
las casas, de puerta en puertao
Sabedores todos de que una de las familias en pugna había traído de lejano lugar a otro brujo poderoso, de
los trabajos d~ éste hacían derivar la muerte del hechi
cero local. ¡Y qu~ muerte! Aunque del acontecimiento se
ocµpaban todos, de la causa íntima sólo aventuraban sus
noticias los que confiaban completamente en el interlocutorº
Más bien se pensabaj sin decirse 9 que había caído la
primera víctima de la contienda~ de la guerra entre
las dos familiasj distanciadas por la muchacha que solicitaran dos jóvenes de la ranchería: el uno inválido
para el trabajo; el otro 9 en plena fuerza de una juventud sana.
Los temores que infundía el nahual muerto~ eran tan solo la sombra de los temores que supo sembrar en vida.
de él. se contaban hechos tremendos y misteriosos: para
castigar a un vecino que robara unas mazorcas de maíz,
le había dejado seca la mano 9 encogida~ como un martillo informe, Pagado para saciar una venganza, acab6 no
tan solo con toda una familia, sino hasta con los anim_!:
les, muriendo todos a causa de una rara enfermedad,
Y qué maleficio el de su mirada: si un niño resultaba
grato a sus ojos~ caía enfermo, y era necesario que el
brujo lo sahumara entre rezos y raras ceremonias para
devolverle la salude Si acaso iba por un campo de labor
y la lozanía del sembradío despertaba su codicia, las
matas se doblaban como bajo la lwnbre de una larga sequía. Pero todo ello resultaba pálido ante las versiones sobre las correrías y prácticas nocturnas del.!!!hual. No faltaron quienes hicieran notar que durante la
ñoc'he anterior los perros habían aullado inoansablemen-
550
te Y que~ además~ el tecolote había cantado o llorado
cerca de la casa del desaparecido. Por algo existe entre los naturales la creencia de que los perros tienen
la facultad de ver enmedio de la noche~ lo que resulta
invisible para los humanos~ como tambien creen que el
tecolote pronostica la muerteº
Noches llenas de espanto 9 esas en g,ue perros y tecolotes rompen el silencio de las rancherías& los niños~
pegados al pecho de sus madres~ temblando de miedo;
las mujeres» con la mano del hombre entre las suyas; y
el hombre, con el oído atento a las misteriosas voces
de la noche, en un inútil afán de penetrar en el senti
do que hay más allá de los fen6menos borrosose ¿Por qué es que en esas noches los perros no ladran como al
enfrentarse al tigre o al perseguir al ciervo~ sino que
lo hacen acobardados~ siempre en un. Ímpetu de huida al
rinc6n más protector de lacas? ¿Por qué en esas noches
el tecolote no canta con su voz ronca y bonachona, sino
que a ratos parece reír y a ratos llorar?
Pero nada tan imponente como la relación y los anteoedenteso El brujo se hallaba muerto en su propia cama he
cha de otate~ pero presentaba huellas de lesiones en to
do el cuerpo~ como si hubiera pasado por todos los zarzarles de la sierra~ como si hubiera sido desgarrado
por toda una jauría. Gracias al conocimiento previo de
las actividades nocturnas del hombre~ todos se explicaban lo sucedido. Además de brujo era tenido por nahual~
Aseguraban que~ cuando la ranchería ya se encontraba en
calma bajo el peso de las noches mas obscuras 9 él proa~
día a transformarse en tigre 9 en oso o en una enorme
serpientej para ir a excu.rsionar impunemente por campos
y ranchos~ robando lo más valioso que hallabaº Por eso
en su casa abundaban la ca.me y los granase
Contaban sus vecinos, con toda la seguridad de lo: que
es veraz 9 que encerrándose perfectamente en su casa~ pr.2,
nunciaba palabras misteriosas 9 echaba copal en la lumbre
y en medio de la huma.reda saltaba por sobre las piedras
del fog6n, saliendo convertido ya en la fiera cuyo aspe~
56.
to había elegido previamerite 9 capaz de traer en las fau
ces el cerdo gordo o la docena de gallinas robadas.
A su regreso era la mujer la encargada de ejecutar la
rara liturgia que lo reintegraba a la fonna humana. Del
padre del brujo se contaba una leyenda lnucho más espantosa: decían que, cansada de los malos tratos o bien
por inclinación a otro hombre 9 la mujer se negó a resti
tuírlo a la humanidad al regreso de una de sus correrías
nocturnas. Como es de ritual que la transformación reivindicadora de la forma humana se efectúe antes de que
alumbre el día 9 el nahual arañó durante la madrugada la
puerta de su propia casa 9 pidiendo entrar. A medida qu~
iban aclarándose_ los callejones, fue perdiendo toda memoria, como si se le metieran en la cabeza todas las
sombras fugitivas. Y así, ajeno a todo su pasado, con
la forma de un leopardo de extraño pelaje 9 se marchó a
la montaña. Dicen que unos cazadores lo encontraron muer
to: tenía facciones que fluctuaban entre las de un hom-bre y las de un puma, y el pelo tan crecido que le llegaba a los hombros.
Su hijo 9 el nahual heredero de la rara sabiduría, murió
en cambio, en su propio lechoo Los mejor enterados contaban discretamente que e 1 brujo fue sorprendido en una
de sus correrías nocturnas, que acaso se encontró con
otro nahual más fuerte o que 9 tal vez, cayó en una traE!
pa~donde fue mordido por los perros basta que ~stos olfatearon, con su instinto 9 la verdad~ y lo dejaron esca
par.
· Ya herido 11 huyendo entre las breñas, llegó a su casa 11
con las fauces vacías. La mujer aún pudo reintregarlo a
la forma humana, Y allá estaba~ en la tarima de otates,
todo ensangrentado y lleno de lesiones 9 unas como rasga
duras de espinas y otras como dentelladas de perrosº
-Muy poderoso ha de ser- -decían- el brujo traído de la
otra ranchería, cuando pudo causar la muerte del nahua.lo
Otra víctima de esas 1 ucha.s que duran siglos de superti
cién entre familias que se transmiten los odios, como
57.
una herenciaº 11
(
2)
EL RIO CRECIDO
"-Ni al peor de los enemigos le deseo que se corte por
estos caminos: veintidós veces hay que cruzar el río pa
ra llegar de un pueblo a otro; porque en el trayecto só
lo hay casuchas de zacate~ sin recursos para una temporada de crecientes •• º
Y comenzó a contar que una vez~ como si se hubieran pue~
to de acuerdo, diez arrieros 9 entre amos y guiones, se
quedaron en un paraje de la oañadaoLa recua fuá al potrerillo; las cargas se amontonaron en el corredor y
dentro de la casucha; los arrieros se instalaron como
mejor pudieron; el casero~ con su mujer y sus hijos 9 su
bieron a dormir en el tapa.ncoº
Durante esa primera noche todo fué bien 9 pues habían ce
nado y el aguacero los arrulló con la insistencia. agradable de cuarrlo no se tiene ni hambre ni frío. Apenas si
hubo necesidad de levantarse una que otra vez a tapar
algunas goteras. Al amanecer tuvieron el primer disgusto: era imposible pasar el río y continuar la marcha 9
porque ia corriente era tan fuerte que se re tía en los
montes y de paso dejaba en el patio del paraje algunas
hierbas recogidas quién sabe dÓndeo
Convinieron en esperar y en perder medio día~ tiempo que
emplearon en ir a ver los animales~ en tomar con toda
calma el desayuno~ en ver cómo pasaba la creciente; jugando rayuela en el patio de tierra negra y reblandecida yj por último~ en dormir sobre las trincheras de bul
tos; aburridos por la inactividad 9 ellos siempre consagrados al movimiento del caminoe
Los cálculos habían resultado err6nes y la espera comple
tamente inútil: el río conservaba el mismo nivel marca-2.- López y Fuentesj Gregorioo- El indio.- (p.p.105 a 108)
580
do por la mañana en una piedra de la orillaº Apenas durante unas horas se dejó ver un sol con apariencias de
luna liana, reanudándose la lluviao Sin'más sitio prot~
gido que la casucha, al anochecer ya estaban congregados todos 1 hablando de que al amanecer iban a pasar el
río y de lo que cenarían en vista de que la mujer advir
tió ya no tener provisión alguna.
En otros viajes no se hubieran preocupado por los víveres, pero entonces sí: un arriero declaró llevar todas
sus mulas con un cargamento de cuero crudo; otro dijo
que su mercancía no era más que jarcia y de sombrero de
palma; el de más allá expuso que su cargamento era de
chipotle; aquél~ que bajaba con diez bultos de manta y
percal. Una verdadera fatalidad~ cuántas veces, ellos
mismos, habían bajado y subido por el mismo paraje, CO,!!
duciendo cargamento de carne salada~ camarón, pesoado 9
queso~ piloncillo» pastas y hasta confituras.
Los que se creían más experimentados 9 lo resolvieron t.2,
do diciendo que otra noche como quiera se pasa 7 confiados en que al amanecer emprenderían el camino. La cena
se redujo a •totopo' chile y café aguadoo Lo demás corrió a cuenta de quienes decían:
-¡Al mal tiempo, buena cara!
Y se contaron cuentos diversos~ unos en voz alta y otros
en voz baja, segÚn pudieran oírlos o no la mujer y los
muchachosº Eran cuentos que tenían el camino como escenario y con arrieros y asaltantes y mesoneras por pers.2,
najesv El tabaco en ra.ma y los cigarros no escaseaban 9
como defensa~ más o menos eficaz 9 contra la arremetida
de los mosco s.
Uno de los arrieros hacía proyectos fantásticos y otro
dijo:
-Eso se llama comprar potros en panza
ustedess era un arriero-:-que una noche
vísperas de salir a viajej le decía a
que gane en este flete, voy a comprar
de yeguaº Verán
así como ésta, en
su mujer: con lo
una potranca y
59.
cuando ya esté 5Tande la llevaré con el potro de mi com
padre: a la vuelta de seis años 9 las crías también ten:'
drán hijos y entonces verás correr aquí 9 cerca de la C,!
Sa1 a los potrillOSooo
-¡Papá- exclamó el más grande de los rnuchachoss atento
al proyecto-, yo los montaré!
Una cachetada estúpida fué la respuesta del padre 9 pose
sionado de su nueva situación 9 al tiempo que le gTitaba:
-¿No sabes que se hacen pandos?
Aunque el cuento ya era bien conocido de todosi por la
aplicación que se le diera provocó la risaº La alegría
fué pasajera; al declarar la casera que al amanecer ya
no tendría nada que darles 9 faltando lo más indispensable~ la salo Se habló entonces formalmente de que alguien intentara ir al pueblo más inmediato a comprar al
gunos víveres~ pero se tropezó con el mismo obstáculo:la falta de camino que no convergiera con el río.
Cuando la mujer dió muerte a la última de sus gallinas 9
lo hizo resongando y~ como aludiera a la falta de pago 9
aunque la costumbre es aclarar cuentas hasta la hora de
la salida 9 los arrieros pagaron todo. Si la pesca hubi~
ra sido posible en aquella violenta avenida 9 acaso el
problema de los víveres no preocupara a nadie entoncesº
Los escasos recursos para una cacería dieron frutos
igualmente mezquinosº
Fué en broma como empezó a hablarse~ después de algunos
días, de la necesidad de sacrificar una de las mulas~ y
acabaron por hablar formalmente de la iniciativa. ¡Qué
fastidio! Si llovía 9 a encerrarse en el jacalº Si no llo
vía, entonces se mataba el tiempo~ a falta de algo más
alimenticio que matar 9 jugando a la rayuelaj o sentados
en una rama cercana a la orilla 1 viendo pasar incansablemente las aguaso
600
-¡Pero de dónde sale tanta a.gua!
En una de esas veces uno de los arrieros grigó 1 indican
do con la mano que venía algo sobre la corriente:
-¡Miren!
Boca abajo, con los brazos a veces en cruz y en ocasiones echado hacia los píes~ notando suavemente en el S];
bir y bajar de los tumbos 9 un ahogado pasó a medio río.
Fueron unos segundos los que estuvo a la vistaº Bien
pronto la corriente lo alzó en un vuelco, escondiéndolo
después para ir a sacarlo quién sabe dóndeo
En una de esas tardes, sentados como los monos de una
misma familia, en la rama que les servía de banca, a la
orilla del río, discutieron~ dijeron blasfemias y guardaron silencio por largos momentos 7 pero 9 como en todas
esas circunstancias, fueron a dar al mismo principio
sin salidas cornero Jamás se muestra tan 3Xigente el estómago, como en los casos cuando no hay posibilidades
de hallar qué cornero Lo mismo pasa con la sedo El casero acababa de indicar que ya no le quedaba ni maízº
-¿Ustedes no saben que yo, antes de ser arrierop fui ma
rino 9 es decir~ cocinero de un barco mercante? Cuando
escapé de la casa de mis padres, rodando rodando caí en
un puertoº A falta de trabajo o porque ambicionaba cono
cer mundo 9 supliqué al capitán que me diera ocupaciÓnoMe aceptaron porque estaban necesitando gente 7 pero en
lugar de darme trabajo entre la tripulación 9 que era lo
que yo ambicionaba, me destinaron a la cocina 9 como ayu
danteo ¡Les aseguro que pocos me ganan en preparar un
pescado con mayonesa o un filete con papas fritas y su
verdura. El langostino no se prepara así 9 de luego a
luego: antes es necesario ponerlo a reposar en agua dul
ce; despues se le saca y se echa en vinagre; luego se
le pone un poco de lim6n 9 de tal modo que~cuando;se le
sirve, ya perdió el sabor peculiar y en veces desagrada
ble de los platillos de mar mal preparados. ¡Quedan como para chuparse los dedos!
#
.
-
61
º
Pues yo sé hacer tamales: se procura una masa bien remo
lida, de maíz ni muy nuevo ni muy viejo; se le ponen dos puñados de sal, calculando para una olla; el chile
tiene que ser bien molido y~ si es ancho, mejor; la car
ne tiene que ser con algo de gordo; después se envuelven.
Algunos los prefieren en hoja de maíz, pero a mí me gus
tan más en hoja de plátanoº
-De lo que yo sí entiendo es de platillos del rumbo: yo
les aseguro, bajo apuesta 9 que ninguno de ustedes prep~
ra como yo una buena cecina 9 de esa que es precisamente
para servirse con unas enchiladas y con unos frijoles
refritos, sin faltar la pierna de pollo: el secretoºº!!
siste en que la cecina sea puesta en agua caliente antes de echarse en las brasas 9 porque tiene que ser en
las brasas, ya que, si se pone a la parrilla, pierde to
do su saborººº ¡Vaya~ que hasta me llega el olorcito!
Y el que hablaba arremolinó las narices como un perro
huellero. Un grito fué a sacarlo de aquel deleite prod2;!
cido por un banquete imaginarioº
-Cállense, brutos! ¡Se me está haciendo agua la boca de
pura hambre~ oyéndolos! ¡Miren!
El arriero trataba de escupir 9 inútilmente~ pues su boca
estaba resecaº Parecía rabiosoú A grandes pasos se diri
¿ió hasta la orilla del rÍ09 y todos creyeron que iba
arrojarseº Adoptó la actitud del perro al beber agua~ a
lenguetazos bebió de la furtiva corriente."(3)
a
EL SITIO
Alguien que pone en duda las aficiones porcinas~ tiene
que oir el relato siguiente: Dizque en los tiempos de la
lucha, una plaza apartada y defendida por dos centenares
de federales~ se vió en la necesidad de atenerse indefi
nidamente a sus propias fuerzas 9 en vista de que la 11~
gada de todo auxilio era imposibleº Vino el ataque en
toda forma, y se combatió durante tres días seguidos.
Era tan apremiante el asedio~ por todos los rumbos~ que
3.- Lopez y Fuentes, Gregoriou- Arrieros.- (p~p.91 a 95)
62 ..
los defensores, durante todo ese tiempo 9 no pudieron de,!
prenderse de sus posisioneso Por cierto que los federales ya no defendían la población, ni a los habitantesj
sino sus propias vidasº Estaban encerrados en un círculo, del cual muy difícilmente podían librarse, y mucho
menos si querían emprender la retirada; ya fuera de sus
loberasll a campo raso, hubieran sido aplastados por el
númeroo
La acción más intensa fué la primeraº Los atacantes lograron penetrar en plena madrugada de oscuridad~ hasta
el centro de la población. Aunque fueron rechazados, ª!!
tes de retirarse, prendieron fuego a las casas de comer
cio más importanteso Es decir 9 que en aquella primera
acción los defensores perdieron su base de aprovisionamientos: el comercio del lugar.
Desde esa acción no se descansó para nadao Los atacantes pusieron el cercoo Dueños de las zanjas~ de la irri
gación cercana y de los pliegues más favorables del terreno9 se tirotearon constantemente con la línea de fue
go general. En las innumerables salidas de los defensores y en las innumerables arremetidas de los ataca.ntesll
quedaron numerosos cadáveres en el campo 9 que fu~ imposible recogerº Equidistantes de una y otra líneasj en
el desamparo de aquellos llanos escuetos~ sin un árbol,
sin una maleza~ a cuya protección arrastrarse para recoger por la ~oche a los muertos, cuando alguien lo intentaba, era balaceado inmediatamenteº
A pleno sol, y a la vista de los combatientesj los cadá
veres 1 en un principio untados de tierraj con la flojedad que precede a la rigidez 9 se fueron inflando; y cua!!
do reventaron~ comenzó a impregnarse el viento de una fe
tidez más penetrante que la de un animal en pleno estado de putrefacción. Especialmente cuando soplaba viento
en la frescura de l~. noche, la pestilencia era insoporta
blea
. ~· .
.
A la situación apremiante de los sitiados vino a agregar
se el hambreQ Los mismos animales de la población buscaron en el campo lo que no hallaban dentroº Durante el
6¡o
día 9 los atacantes y los sitiados ponían interés en tiro
tear los perros que intentaban devorar los oadáv0reso Por las noches se oían las riñasj en la disputa de la
mejor carroña.
También los zopilotes eran tiroteados cuando durante
el día querían dar comienzo al festín. Por la noche se
les oía descender en círculos silvantes y disputarse la
carne humana. Era una alharaca producida por el golpear
de las alas y por ese grito peculiar de ellos en la riña y en el amor.
Al atardecer el cuarto días no hubo encuentro en ninguno de los dos frentes. Fué como una tregua. Los sitiado
res esperaban el mejor refuerzo para dar el golpe definitivo. El jefe, posesionado de la población~ requisó
los Últimos víveres: no alcanzaban ni para los oficiales. Dispuso entonces que fueran sacrificados algunos
de los cochinos de los muchos que merodeaban por las ca
lles, a pesar de lo que dijera y aconsejara el m~dico de lo que fué un regimientoº
-El fuego mata hasta la rabia!
Tal fué la sentencia del jefec Al ano0h.,j;rJ cuatro
cerdos, más o menos gordos~ danzaban, h,:;chos pt:1dazos,
en su propia grasa. Soldados y oficiales so a6Tuparon
en derredor de los cazos de la fritangas y con varas
afiladas comenzaron a pescar en la manteca hirviendo~
trozos de carne maciza, trozos de bofe y chicharrones
de aspecto apetitoso.
El mismo doctor 9 instigado por el hambre y por el ejemplo de todos los demás 9 se hartó de cochino. Declaró
que en todo tiempo 9 es mejor morir por haber comido~
que morir por no comer.
Con las manos brillantes de manteca y llevando un rico
bocado, los soldados regresaban a sus loberas. Ellos no
luchaban entre sí en la disputa de un pedazo de carne;
pero en la manera como hincaban el diente y en la avidez de los ojos 9 recordaban aquellas riñas nocturnas de
64 ..
los perros, en las afueras de la población, donde por
el día había reventado a pleno sol un cadáver.
Pasada media hora 9 en las posisiones federales reinaba
un bienestar apenas comparable con un acantonamiento en
los días de paz. Los atacantes parecían dispuestos a
dormir. Cansados y hartos, los federales se tendían en
sus cobijas, fuera de sus loberas, con la cara al cielo
y con las manos colocadas beatíficamente sobre los abdó
menes satisfechos. Por lo visto, les esperaba la mejor
de las noches: tranquilidad en la línea y un gran deseo
de dormirº Muchos, hasta tuvieron humor para canturrear
una canción y para gritar a EU s enemigos una cuchufleta.,
Un cielo despejado. Hasta él viento~ calmudo, hacía menos ingrata la noche, pues no aportaba, como en otras,
el tufo de los que se descomponían en el llano.
Pero la quietud duró poco. Fué interrumpidaj sin toque
alguno de corneta y sin necesidad de tiroso A la casa
donde se alojaba el médico del regimiento llegó un oficial a toda prisa. Contra lo que se suponía~ halló despierto al doctor.
-¡Dice el jefe que vaya usted~ que se encuentra muy gl'.a
ve!
-¡Yo también lo estoy, pero iré!
Ya para salir, agregó:
-¡Espere usted un momento!
Desabotonándose a toda prisa los pantalones~ corrió para la huerta. A su regreso se apretaba el abdomen con
ambas manos. Por su palidez· parecía un cadáver dotado
de movimiento. En la puerta, además del oficial enviado
por el jefe, ya estaba otro hombreo
-¡Me muero, doctor!
Y el doctor, que momentos antes se disponía a salir, c~
yó en la cama con terribles dolencias de estómago e in-
65.
testinoso El ayudante del jefe salió convencido de que
el médico necesitaba a su vez otro médicoº Otros soldados y algunos oficiales llegaban con la boca babeante~
con ese aspecto idiotizado de la persona que hace esfueE,
zos por vomitar. Todos se apretaban la barriga con ambas manos. Algunos, doblándose hacia adelantes recargados en las paredes y en las cercas de piedra 9 se metían
los dedos en la boca, hasta tocarse la base del paladar,
provocando el v6mito. Algunos 9 más duros de tragaderas,
buscaban en los patios plumas de gallina que meterse
hasta el esófago.
En los momentos menos desgraciadosj es decir~ cuando las
dolencias no eran tan intensas~ el médico decía que, con
tantas dosis de hipecacuana como plazas contaba la corporación, se comprometía a salvar a todos y a salvarse
él; pero, desgraciadamente, el botiquín del pueblo no
contaba ni con bicarbonato. Estaba reducido a cenizas.
Por todas partes se oía la misma exclamación:
-¡Estoy envenenado!
Y todos pugnaban por arrojar la causa del mal. Muchos h!!:
bían conseguido vomitar 9 pero seguían quejándose. El re
curso más socorrido fué el de hartarse de agua~ hasta quedar bombachos y luego meterse los dedJs crispados en
la boca. Ni así obtenían alivioo El doctor explicaba que
todos se habían envenenado con la carne de cerdo, porque
los marranos habían comido carne putrefacta y las toxinas •• º En apoyo de lo que decía~ echaba a correr hacia
la huertaj desabotonándose a toda prisa los pantalonesº
A su regreso volvía a decir a quienes esperaban de él un
alivio:
-Tenía razón al decir que no se probara la carne de puer
co: han comido cadáver en estado de putrefacción 9 y ne-cesitábamos ser zopilotes para no sufrir las consecuencias. Podemos decir que somos antropófagosj que hemos c,2.
mido carne humanaj que nos hemos comido a nuestros compañeros y tambi~n a nuestros enemigos •• º
66.
Una vez más hizo intento de pararse para salir corriendo como en ocasiones anteriores. No pudoo Se quedó sentad.o en el borde de la cama, con las rodillas muy juntas y con los codos muy apretados al cuerpoº Ya no ex~
plicó más las características de la enfermedadj ni echó
más la culpa a quienes se empeña.ron en sacrificar los
cerdos. Cuando a la madrugad.a era más obscura, los atacantes dieron el asalto. Nadie contestó el fuego desde
las loberas. Ni siquiera se oía un grito. Los atacantes
creyeron que los federales se habían marchadoj es decirp
que se les habían ido de las manos, cuando los creían
tan seguros dentro del cercoº
Todos cayeron prisioneros sin ánimo de alzar una carabi
nao 11 (4)
EL VIEJO BLAS
"La fatalidad había perseguido al vieJo Blas. Llevaba
apenas dos años de haber comenzad.o a trabajar de nuevo,
pues que a su recua, compuesta entonces de ocho buenas
mulas~ se la mató el rayo 9 cerca de Tantoco 9 una tarde
que lo sorprendió la tormentaº Era tan fuerte la lluvia
y azotaba con tanta furia el viento 9 que al llegar a
una casita de huastecos decidió detenerse un rato. Sin
descargar, puso su recua bajo un tamarindo 9 amarradas to
das las mulasj en racimoº Hecho un patoj de tan mojado,
fué a refugiarse en el jaoalilloooo ¡Qué relámpagos y
qué truenos! Los aguaceros causaban la impresión de venir empalmadosj pues apenas estaba pasando uno cuando
ya se oía por el monte venir el otroº De pronto se iluminó todo el cielop y hasta la mujer de la casa, que se
hallaba junto al fogón~ gritó el nombre de un santo. El
rayo cayó precisamente en el árbol en que estaban amarradas en racimo las mulas de Blasº Toda la recua se de
rrumbó como si hubiera querido revolcarse al terminar una jornada. Cuando el ar·riero fué a ver que les había
sucedido, las encontró muertasº Desesperadoj aturdido,
tratando de levantarlas 9 les gritaba haciendo sonar su
4o- López
a
y Fuen-tes, Gregorioo- Campamento.- (p.p.
151).
145
tapaojo: ¡Arriba, mulas! Los cadáveres 9 al ser removidos 9
sonaban como grandes costales llenos de huesos.
Durante varios días, el hombre se estuvo ovilla.do en un
rincón del jacal, sin querer salir para nada~ ni siqui.!:_
ra asomarsej pues aseguraba que afuera 6había una de ra
yosl 11 (5)
ANECDOTAS
MASQUE
"-Pues bien, mi sobrinita mascó~ yo le decía: mira~ ese
hombre no te conviene; ella me contestaba: ¡masque! Vol
vía yo a la carga: que sus padres son gentes de algún
dinero, pero poco decentes; ella me contestaba ¡masque!
Llegué a confesarle: tu novio tiene una mujer con hijos
por ese camino que llaman de la Cuesta del Diablo; ella
contestaba otra vez: ¡masque! Y acabó en lo que tenía
que acabar: él estuvo aquí hace unos días y ella se huyóº ¡Cuando las muchachas dan en mascar 9 no hay fuerza
que las detenga!" (6)
USTED ES COJO PERO YO SOY CALVO
"-Cuando iba a salir, arreando ya mis dos primeras mulas, mi padre, echándome la bendición, me aconsejó:
¡cuídate siempre de un cojo y de un calvol Una vez 9
allá por el lado de Julitla 9 me llegué a una tienda y
le dije al hombre que estaba destrás del mostrador:
guárdeme amigo este morralito con esos doscientos trompudos •• o1Nada menos que la venta de toda mi mercancía!
Cuando quise recoger mi dinero~ el hombre me contestó
no haber recibido nada. ¡Y fui viendo que era oojof
Otro arrierojhombre de experiencia 9 a quien le conté mi
5o- López y Fuentes, Gregorioo- Arrieros (p. 74)
60- López y Fuentes, Gregario.- Opo cito (p. 55 y 56)
68.
desgracia, me dijo: no tengas cuidad9,muchacho. Y se
fué a la misma tienda.. Al llegar, le dijo al cojo: Amigo, uri sobrino mío le dej6 a guardar ayer un morral con
doscientos pesos y ahora yo quiero poner en el mismo lu
gar cien pesos más, pues quién mejor que usted para guardar nuestro dinero, ¡el comerciante más honrado del
pueblo! Tal vez el ladr6n se di jo que en lugar de doscientos pesos, bien podía quedarse con trescientos, y
fué pqr el morral. Pero, cuando mi amigo lo tuvo en las
manos, en vez de agregar su dinero~ se alej6, un poco
del mostrador y antes de dar la media vuelta le grit6:
-¡Usted es cojo, pero yo soy calvo!
El otro se qued6 abriendo la bocaº" (7)
TE ENCARGO UN DEMONIO
"-Sobre eso, les v9y a~·.contar un cuento para que digan
a los nuevos presos: esto nos lo contó el Refraneroº Es
te era un buen campirano que vivía a medio monte, sin más com~añía que su mujer 9 un hijo 9 un perro, un cochino y unas gallinas. Cuando el muchacho tuvo quince años,
el padre lo llevó por primera vez al pueblo. Todo fué
preguntar:
-¿Esa casa tan grande, que es, padre 9 ?
-Hijo, es la iglesiao
-¿Y ese señor con m~sica en los pies, quién es, padre?
-Hijo, es el alcalde.
-¿Y esas cosas tan bonitas 9 tan pintadas~ con enaguas
y que llevan en el pecho escondidas unas frutas, qué
son, padre?
El hombre, temeroso por la futura tranquilidad de su hi
jo, a esa edad cuando a los potros se les enronquece el
relincho, lo apartó, diciéndole:
7,~·Lopez y Fuentes, Gregorioo- Arrieros.- (p.54)
-¡Ni las mires hijo, porque te condenas~ son los mismos
demonios!
Cuando por la noche regTesaron a su casa 9 allá en mitad
del monte, la madre le hizo muchas preguntas:
-¿Qué te gustó más en el pueblo 9 hijito?
-¡Los demonios~ madre!
Riendo salimos de la cárcel, porque un preso gritaba:
-Para el otro viaje¡¡ te encargo un demonio 9 Refraneroº.º"
(8)
LA EARBA DEL VIEJO
"A usted le ha sucedido¡¡ contestó el refranero, lo que
pasó a un viejo de mi tierra: verá usted: era un viejo
de esos que parecen santos pintados: blanco~ él; de ojos
azules, él, y con una barba tordilla que le llegaba al
cinturónº Una vez llegó a su casa una familia que iba pa
rala ciudado Le pidieron permiso para hacer parajes 9 y
como es natural, les contestó que podían apearse. Entre
la familia iba una muchachilla como de catorce años~ cu
riosa como pocas creaturas que he visto y más molesta que la sarna. Apenas se habían bajado de sus cabalgaduras, la niña fué y se asomó a la cocina~ a las habitacio
nes y después al corral. Entre plática y plática de laspersonas mayoresj llegó la hora de la cena y luego a
acostarse. Entonces, con una familiaridad propia de los
~uchaohos, la chiquilla le preguntó al viejo:
-Tengo curiosidad, señor: ¿Quiere decirme si usted duer
me con la barba sobre la sábana o la mete bajo las ropas de la cama?
El viejo se quedó pensando, como si recordara algo muy
lejano, a tiempo que con las manos sobre el pecho ejec~
8.- L6pez y Fuentes¡¡ Gregorioo- Arrieros.- (p.p. 186 y
187).
70.
taba un movimiento consistente en colocar la izquierda
debajo de la derecha y luego ésta debajo de la izquie!,
da.
-No orea usted que es retobo 1 niña~ pero ¿oree que no
me he fijado? Le prometo que esta noche me fijo y maña
na. se lo digo •••
El padre de la muchacha dió una disculpa por la curiosidad, mientras que el viejo~ tomando como mera ocurre.a
cia la pregunta rió bonachonamente. Por la mañana, apenas habían da.do los buenos días, el casero exclamó:
-¡Ah, niñaj no sabe que travesura me hizo! Durante toda
la noche no pude dormir. Ponía la barba debajo de la sé.
bana y me decía: ¡No, no es así como he acostumbrado dormir! La ponía encima y exclamaba: ¡ Tampoco es así!"
(9)
SON MAS LOS ARRIEROS QUE LOS BUBROS
-A propósito de eso te voy a contar el cuento: Este era
un arriero viejo que, después de tener una recua de vei_E
te mulas, se quedó en la miseria de puro honrado. Pero
no hizo lo que otros que al primer brinco se achican, si
no que con la más flaca de sus mulas 9 la única que le de
ja.ron, se puso a trabajar de nuevo. Y allá va para abajo, con una carga de manzanas; y allá va para arriba,
con una carga de jarcia. Como ya estaba muy viejo, y s~
gún decía su mujer, el palo ya no estaba para cucharas,
en uno de los viajes se llevó al único varón que tenía,
para enseñarle el oficio. Tuvieron la suerte de acabar
su mercancía en la primera plaza donde tendieron su lona,
de donde hubieran regresado pero no hallaron nada qué
comprar. Al otro día siguieron su camino para abajo,en
busca de carne salada, queso de grano o cuero crudo. La
mula iba delante, trotando, feliz de no llevar carga.
11
9.- López
y Fuentes, Gregario.- Arrieros.- (p.p. 136 y
137)
71.
Atrás caminaban el viejo y el muchacho:
-Hijo son más los arrieros que los burros.ºº
-Ya serán más los burros que los arrieros 9 padre •••
Caminaron un buen rato sin hallar a nadie~ por aquellos caminos que parecen probar que es mucha la tierra
para tan pocos habitantes. Por fin hallaron a unos jin~
tes, tal vez bandolerosj quienes al pasary dijeron sonriendo:
-¡Si serán tontos! ¡Ellos a pie y la mula de vacío!
Tienen razón estos señoresº Monta tú 9 hijo porque tú,
no estás acostumbrado a estas jornadas.
Y el muchacho ágilmente~ saltó al aparejo. Así fueron
caminando un buen rato. Encontraron a otros caminantesº
Uno de ellos se detuvo y dijo al muchacho:
¡Si serás mal hijo! ¡Tú, enla mula~ y el pobre viejo
arrastrando las patas! ¡Vaya holgazán!
Aquel hombre, furiosoj siguió 9 su camino en su caballo
mondingo. A tiempo que el muchacho 9 avergonzado, se bajaba de la mulaj el viejo decía:
-Puede que tenga razón el señor 9 pues 9 en verdad, ya es
toy muy viejo •••
Así caminaron otro rato. El muchacho~ en verdad, no estaba acostumbrado al camino y~ además, era todavía muy
tierno. Daba señales de estar fatigado y 9 al parecerj
uno de los huaraches le lastimaba un pié 9 haciendo que
aflojara la pierna a cada paso.
Encontraron a unos vaqueros, quienes ya iban a pasarj
dando apenas las buenas tardes. Uno de ellos se detuvo
y despu5s de observarlos detenidamente dijo:
-¡Pero han visto semejante cosa! ¡El hombre, en la mula,
72.
.1
y el chiquillo, a pie!,¡ No ere Í que hUJbiera un padre tan
inhumano!
1
Los vaqueros siguieron su camino. El ,vieJo comenzó a co
mentar con voz dulce a fuerza de dolilda:
-Hijo, perdóname. Tiene razón ese señor: tú estás cansa
do y eres muy tierno. Pero también t~bne razón el otro:
yo estoy muy viejo ••• Montemos los do,s en la mula y así
ya no habrá quien nos critique.
Así lo hicieron. La mula no era tan flaca para que se
cayera bajo el peso de los dos, además de que el muchacho era muy chico y su padre era muy viejo. As! iban y
se encontraron a unas mujeres que tal vez se dirigían,
del rancho, a los campos de labor~ Una de ellas, abierta de pies en mitad del camino y con los brazos asombra
dos puestos en cruz sobre el pecho, les gritó:
-¿Se habrá visto otro par de sinvergüenzas? ¡Los dos
con muy buenos cuartos traseros, y montados en la pobre
mula! ¡Infeliz animal! ¡Es claro, como que no puede pro
testar!
Padre e hijo no supieron qu~ decir. Para librarse de la
mujer, apresuraron el paso de la bestia, dando un pequ.!l
ño rodeo a quien les cerraba el trilladero. Volvieron
la cara, mirando que allá lejos seguía plantada la mujer, patiabierta, en mitad del camino, con los brazos
cruzados sobre el pechee
-Hijo, sólo falta que, ahora nosotros carguemos a la mu
la, ¡pero entonces nos dirían que somos unos pazguatos!"
(1 O)
EL LADRON DE LAS CHIVAS PRIETAS
"Se hizo el silencio y hasta pasado un rato se aventuró
a decir uno de ellos:
1O.- López y Fuentes, Gregario.- Arrieros.~ (pp 117 a 119)
73.
-No porque se lo aplique al licenciado~ pero sí por pasar el rato 9 voy a contarles un cuentecillo ••• Este era
un hombre a quien le hacían el cargo de haberse robado
unas chivas prietas y que 9 temeroso de ir a la chcel
cuando estuvo a buscarlo varias veces la autoridad~ resolvió ver a un licenciado que lo defendierae El licenciado, después de escuchar con calma le dijo a su clien
tes 'Mira todo este montón de libros que hablan de lasleyes9 de los códigos y de los reglamentos: La mitad es
para defenderte, y la otra mitad sólo tiene motivos para llevarte a la cárcel, y de ellos se quieren valer
tus acusadores •• º Así es que necesitas adelantarme los
honorarios, para tener ánimoo El interesado, que andaba
con más miedo que un gamo, soltó el dinero ••• Ese mismo
día llegó también el dueño de las chivas prietas, a pedir al licenciado que lo patrocinara para meter en la
cárcel al ladrón. Y le dijo algo parecido respecto a
los libros: la mitad para meter en prisión a las gentes 9
y la otra mitad para dejarlas libresooo 11 Así es que necesitas adelantarme los honorarios'º El licenciado se
entregó a otros clientes 9 a vivir bien y a comer mejor 9
y cuando vino el ladrón, no pudiendo darle una buena n..2,
ticiaj tuvo que decirle: 'Mira 9 hijo 9 he leído todosª.!
tos libros y en todos ellos no encuentro una sola palabra sobre chivas prietas 9 así es que déjame seguir bus-candoººº' Llegó después el perdidoso y le 3chó en cara
que el ladrón seguía libre 9 teniendo necesidad el licenciado de dar la misma respuesta: 'Mira 9 hijo, he leí
do todos estos libros, y en todos ellos no encuentro
una sola palabra sobre chivas prietas 9 así es que déjame seguir buscandoeoo 111 (11).
CUENTOS
EL ESTERO EHC.ANTADO
En uno de esos grupos se hallaba el viejo Procopioo Se
habla otra vez de que el amo ganó un litigio que le adjudica los mejores terrenos de la cañadao Como el capataz no lo oye 9 el viejo recuerda una leyenda sobre la
11o~L6pez y Fuentes~ Gregorioo- Acomodaticioº- (pepo
11
109
Y
11 O)
74o
ambici6n de los terratenientesº Como entre sus oyentes
h~ algunos· indígenas 1 Procopio les traduce lo que ellos
no entienden:
·
-¿Ustedes han oido hablar del Estero Encantado? Pues van
a vers era un valle de tierras tan buenas que el maíz da
ba mil por uno, el frijol dos mil por uno y el ajonjolímillón por unoe Lleg6 un hombre pidiendo por favor le
dejaran sembrar un pedacito de tierrap un rincón, allá
en lo menos codiciadoo El valle era tan grande y la tie
rra tan noble, que los dueños le dejaron hacer. ¡Venía
tan astroso, tan pobre y sus hijos estaban tan flacos!
Sembr6 no más de un almud. Despu,s construyó una casucha 9
a la que entraba en cuclillaso¡Tan pequeña era! A la pri
mera cosecha no tuvo dónde guardar tanto grano y con elproducto compró un terrenoº Al siguiente año compró a
sus vecinos diez veces máso Al tercer año compró cincuan
ta veces másº Parecía que estaba bendi~o de Dios, pues mientras en las otras tierras el sol secaba las matas,
en sus tierras la lluvia caía en su oportunidado ¡Cosa
jamás vista! Y fu~ dueño de una tercera parte del valleº
Pero el hombre lo quería todo 9 de serranía a serraníaº
Por las tardes se pnnía a ver todo lo que le faltaba por
adquirir. La mujer le reprochaba:
-¿Y para qué quieres más tierra? Ya no puedes sembrar to
da la que tienes.
-Para que no la tengan los demás. ¿No ves que toda es
tierra buena? Toda, de un lado a otrop es tan noble que
da el cien por uno 9 el mil por uno~.ºº
En una de esas tardes, cuando miraba,de un lado, cuanto
era suyoj una inmensidad, y de otro lado cuanto le falta
ba por adquirir, llegaron cincuenta familias muriendo
de hambre: los niños apenas podían tenerse en pie 9 los
viejos juntaban por e.l suelo hierbas amargas con qué al!
mentarse y los más fuertes resultaban unos fantasmas demiseria. Le pidieron un rincón donde refugiarse y algunos alimentos para mitigar el hambreo Otros llegaron a
solicitar un' pedazo de tierra que sembrar 9 si es que se
les permitía quedarse.
75.
el ambicioso neg6 todo, Hasta impidió que un mocetón
que tiraba de la cuerda de la noria, sacara el cubo de
agua que ya subía. Exasperado el poderoso~ escupiendo
de asoo al ver tanta incuria en los recién llegados,
mandó a sus criados que soltaran sus perros para echar
semejante gentuza. Arrastrándose, más que corriendo~ S,!
liaron los miserables, los hambrientosº Por la noche,
cuando el ambicioso estaba bien dormido 9 se le apareció
Dios y le reprochó su proceder, ordenándole que se levantara y fuera en busca de los fugitivos 7 para hacerlos regresar y recibir cuanto habían solicitado.
Era tan terminante la orden y tan iuro el rostro de
Dios, que el ambicioso tomó un madero a guisa de bastón
y se 'rué en seguimiento de aquellosº Pero caminó tan de
mala gana 9 tan lentamente, haciendo tantos descansos,
que no pudo alcanzarlos. Regresó seguro de que había cum
plido con el mandato -y a la vez tan cansado que se tiróa dormir. Volvió a presentársela en sueños el mismo Dios
y le reprochó su malicia. En castigo, le ordenó: 'Despierta y mira tus tierras'º
Eran un estero, el que ustedes conocen con el nombre de
Estero Encantado." (12)
EL PERRO TRAIDOR
El general Zapata contó un cuento 1 uno de esos cuentos
con que resolvía hasta las cuestiones más trascendentales; llenos de sabiduría campirana:
-Un trabajador de las cercanías de Anenecuilco tenia en
su rancho un perro, que cuidaba de la casa. Era un perrazo amarillo, de orejas pachonas y largas. En cuanto
el animal oía que chillaban los coyotes, salía a todo
correr a perseguirlos. Y el buen hombre, cuando el perro regresaba, decía a la cocinera que le echara unas
12o~ López y Fuentes, Gregario.- Tierra.- (p.p. 23 a 25)
760
tortillas, pues que bien se las ganaba cuidando las gallinas. Una vez, los coyotes se acercaron tanto que cua,a
do el perro amarillo salió a perseguirlos, el hombre sa
11e tras él, para ver si había cogido siquiera unoo Y fué a encontrar que, bajo un huizache, el perro y los
coyotes se comían amigablmente una gallinaº Los coyotes
huyeron, mientras que el perro siguió oomiendoa El ranchero, convencido de que su perro era un traidor, fue
sacando poco a poco el machete y le abrió la cabeza de
un solo golpeeo. 11 (13)o
LA HISTORIA DEL FUEGO
"Aspiró profundamente en su tabaco ya casi apagado y se
puso a contar ••• Dijo que, hace algunos años -se rectificó para decir que hace muchos siglos- aquella tierra
estuvo habitada por unos gigantes, tan grandes, que bien
podían cortar con las manos losirenuevos de las dltimas
ramas de los cedros más altos, aquellos cedros que fueron los abuelos de los cedros de ahora. Y eran tan fuer
tes que, cuando necesitaban a.gua, cogían las crestas de
los montes y, con las grandes rocas lanzadas a la altura, desfondaban las nubes, provocando así los aguacerosº
Guamo descubrieron el fuego y la manera de hacerlo, su
soberbia creció cien veces por encima de su elevada estatura. ¡El fuego! ¡Oro intangible! Hecha una hoguera
en la cumbre de un risco, como si ardiera un vo lcánj
danzaron en torno para alegrar ·las noches más oscuras 9
como nosotros los hombres danzamos en torno de un·mode.!
to hogar. La humanidad, monstruosa por su estatura, correteaba feliz de su conquista: muslos como grandes tron
cos de ceiba; brazos como mástiles de barco; pisadas c.2,
mo sordo caer de rocas.
Y en mitad de su alegría, blasfemaron de lo que más am_!
ran y más habían reverenciado: al Solo ¡Ya no necesitaban del Sol, ni de su luz, ni de su calor! 'Cantemos
-bramaban con voz de tempestad- porque al fin somos tan
fuertes como los dioses: en nuestras propias manos pode
mos llevar los astros 1 El Sol 9 bien·podía quedarse arre
pado entre riúbes, como un viejo decrépito, en un calieñ
te rincón del· Universo. Ellos eran fabricantes de soles
y podían llevar pedazos de estrellas en las manos en al
to, y pretder moños de lumbre en la selvao.,
La divinidad, implacable ante tanta soberbia, resolvió
castigar a los gigantesQ Durante varios días cubrió la
tierra con una gruesa envoltura de nubes, e hizo desee.!!
der la nieve~ la escarcha y el granizoQ Para mayor tormentospor las noches se despejaba el cielo y aparecía
la luna como un gran témpano de frialdad arrimado al oo
razón de los hombres. Pegados a la almenada cordillera-;
los gigantes se protegían de las tormentas; pero, ni
después de varios meses durante los cuales no vieron el
rostro del sol, se abatió su soberbia.
Si tenían el fuego y el genio de la iniciativa ¿por qué
no habían de procurarse un sol propio? incendiarían la
luna. El astro muerto cobraría vida y sería útil, deste
rrando las sombras y dándoles calero
Con las mejores recinas de los viejos bosques~ pre¡:araron los proyectiles apropiados» eficaces y seguros. Con
sus grandes hondas, capaces de abatir a los monstruosos
mastodontes de entonces, en la noche más clara y más
fría 9 lanzaron sus bolas de lumbre a la cara de la lunao•• Algunos de esos proyectiles~ aunque ya apagados,
llegaron hasta el astro de la nocheººº Todavía se ven
en ella las manchas del humo ••• Y la divinidad, temerosa de que los gigantes fueran a lograr su objeto, dese.!!
cadenó la tormenta final: el mar 9 se balanceó furioso;
rugieron los vientos; se despeñaron los ríos; se volcaron las montañas y la tierra se abrió en abismo sin fo.!!
doo
Pero los gigantes no se amilanaban: gritaron con voces
que dominaban a la tempestad misma y, alzándose amenaz_!
dores 1 deshilachaban las nubes más bajas. Fu~ entonces
cuando intervino el rayo y un s6lo relámpago iluminó la
78.
,f¡=I lLLa.:& O f: 1A
LA MOSCA VERDE
l'Yl..\Err RAS
ttMirando al insecto, reoord6 (así lo dijo despu~s) lo
que acaso oyera a un caminante, o bien lo que el abuelo
le contara en las largas horas de ra.ncholl cuando el su2,
ño se escapa porque los ojos se cerraron muy tempraneo ••
Un buen hombre lleg6 hasta Jesús cuando el Galileo iniciaba sus prédicas, yle dijo que lo salva.rap pues que
los usureros estaban ya reparti~ndose el patrimonio de
sus hijos. Jesús le escuchaba, dulce y triste, sin de!
cir palabra, escribiendo en la. arena, a la orilla del
lago.
A pocos pasos, junto al aguall al sol, se descompon!an
unos pescados muertos y sobre ellos zumbaban las moscas.
Por fín,respondió Jesús: •Podré salvar tu espíritu, pero no tu hacienda: él Rijo del Hombre no tiene d6:fule r2,
olinar su cabeza ••• Sin embargoº.º 1 Y en aquellos momentos una mosca verde, de las que revoloteaban sobre
los pescados muertos, voló a posársele en su mano. Jesús la miró por un momento, y luego, con todo cuidado 9
la tom6 entre los dedos, diciendo: 'Mira, buen hombre,
si de algo te sirve esta joya de Dios: según tu fé, será mosca o prendedor digno de un rey; pero lo mismo sea
joya o sea un insecto, sus ojos son diamantes, sus alas
son de oro y lo demás es una esmeralda'º Gozoso con la
dádiva se fué el solicitante -más valiosa mientras mayor
fuera su fe, que siempre había sido mucha. -Con la joya,
llevada a un jefe de tribu, salv6 su patrimonio, y" como Job después del hambre y la sarna., torn6 a la prospe
ridad. Tiempo despu,s fué en busca de Jes~s, y le dijo14.- L6pez y fuentes, Gregario.- Huasteca.- (p.p. 67 a
70)
79.
mostrándole la prenda recuperada: 'soy agradecido y ven
go a entregarte lo que me diste y con lo que me salvas=
te'ª Jesús recibió la joya, la puso en la palma de su
mano y~ con el calor, como sucede con algunas raras semillas que llevan un insecto adentrop la mosca comenzó
a moverse. Despertando de su sueño, echó a.'volar ••• "
(15)
LOS ACHIQUILICHES
"Un viejo contaba:
-¿Han visto? Esta ciudad no existía hace algunos meses.a.
Me recuerda lo que pa.só en mi tierra: en mi tierra había
una gran laguna con la que se fertilizaban muy buenos
campos de labora En sus riberas conocí unos pájaros lla
mados •achiquiliches', simpáticos por su grito y dive:z=
tidos por su manera de andar. Una mañana~ los·habitantes de la Vega se desayunaron con la novedad de que la
laguna se había secado: tal vez el agua se filtr6 por
una ancha ranura de la tierra. Y con la laguna, desaparecieron aquellos pájaros, causando mucha admiración por
que 9 hechos tan solo a correr por la orilla y a ocult&1:
se en los tulares, no eran aves de largo vuelo, y na.die
supuso que podían haber emigrado a otros lugares con
agua en abundancia. Pasó el tiempo~ creció la hierba en
lo que fu~ vaso de aguas y hasta ya se había sembrado
maíz en aquellas tierras abonadasj cuando otra vez, un
buen día~ se vi6 que en lo más bajo de la vega, se formaba un charco, que fué creciendo hasta los viejos lími
tes de la laguna. Venidos quién sabe de dónde, los •achi
quiliches' aparecieron como habían sido años atrás: su
mismo grito y su mismo anda.ro.a Así ha brotado esta población: lo malo será que cuando se haya secado la lagt.1.
na, mejor dicho, el petróleo, todos desaparezcamos, como los pájaros de mi ciertísima historiaooo 11 (16)
15.- López y Fuentes, Gregorioo- Hua.steca.- (p.p. 71 y
72)
16.- L6pez y Fuentes, Gregario.- Op.cit.- (p.p.119 y
120)
ªºª
LOS LADRONES Y EL AGUACERO DE BUÑUELOS
"-Pues, este era un buen viejo, aunque tonto, que tenía una mujer m!s mala que la carne de pescuezo. Vivie
ron siempre muy pobres porque él hacía cada burrada como para darle de pa.loso Una vez se encontr5 un tesoro y
no par6 hasta. llegar a su casa, para darle la noticia a
la viejaº Ella se hizo cargo inmediatamente de la sitll,!
ción: evitar que fuera a contarlo, porque, como ella d!,
oía, él no tuvo jam!s jareta en el hociooo Le meti6 en
la cabeza que, siempre que se trata de un hallazgo, es
necesario no contarlo a ninguna persona extraña, porque
se corre el peligro de que el dinero se vuelva oarb6n.
La vieja narr6 muchos casos que confirmaban su dicho:
a un tío suyo le habló un muerto que durante mucho tia,!
po anduvo penando por haber dejado dinero escondido, se
ñalándole el lugar preciso del entierro: un caso de esos
en que se hace el piloncilloº El tío tuvo miedo y se
llev6 a unos amigos: encontraron 11nicamente el caso, 11!,
no de carb6n y cenizas, ¡y eso que en el fondo se veían
las ruedas de esos pasotes de antes!
Para convencer mejor al maridop agregó la vieja: a otro
tío también le habló el difunto 9 diciéndole dónde estaba enterrado un costal lleno de pasoso En lugar de ir
él solo, invitó a su amigo, quien le ganó la delantera
en una noche como boca de lobo41 El desleal, encontró el
saco, pero lleno de huesos. Enojado, carg6 con el bulto
y al pasar por la casa del tío lo echó por la ventana,
pues iormía con la casa. abierta a ca.usa del calor. Al
caer el costal lleno de huesos, hizo un gran escinda.lo:
eran monedas, todas legítimas 9 pero tan enmohecidas que
el tío tuvo que lavarlas con limón y sacarlas al sol~
Por eso se dice que, a quien Dios le ha de dar, por la
venta.na le ha de entra.ro
·
Gracias a eso, la. vieja logró que su marido guardara el
secreto, mientras tanto, aprovechó una noohe en que el
hombre roncaba. de borracho~ pa.ra. acarrear a. otro lugar
todo el dinero.
81.
No del ~odo tranquila, tom6 otras precauciones. Se puso
a pensar: si este bruto de mi marido va a contar que he
mos tenido un hallazgo, vendrán los ladrones a robarnos
y tal vez hasta nos maten ••• ¿Qué haré? Y pensando pasó
muchas noches.
-Oye, le dijo un día: tenemos lo suficiente J;E,ra vivir
tranquilos por lo poco que nos queda de vida, t~ sin ne
cesidad de trabajar y yo sin necesidad de preocuparme como antes. ¿No crees que ahora que somos ricos conviene que vayas a la escuela para que aprendas a leer y e_!
cribir y a hacer como la gente decente que tiene dinero? Así manejarás mejor los negocios, porque he resuelto que ya no sigas de leñeroo
-Pero, mujer, ¿No ves que si voy a la escuela siendo
tan viejo como soy, los muchachos se burlarán de mí?
-¿Y qué importa? Tú aprenderás fácilmente porque bien.
sabes lo que te hace falta y porqueooo eres inteligenteo
-¿Pero tú crees que yo ooy inteligente?
-¡Quién lo duda! Eres rico y no hay rico que sea tonto.
-Iré, pues, mujer.
Al día siguiente el viejo se fue a la escuela, que esta
ba distante algunas leguas. La mujer~ procurando acabar
antes de que llegara el escolapio, se puso a hacer buñuelos, todos muy delgaditos~ muy redondos y con una m~
laza encima como para chuparse los dedos. Cuando consideró que su hombre estaba por llegar, puso buñuelos sobre el tejado, sobre el pasto, en las ramas de los árbo
les, en todas partes.
Al llegar, el viejo abría tamaña boca, viendo todo cubierto de buñuelos. Traía algunos en las manos, despu~s
de haberse comido una docena.
-¿Y ésto~ mujer?
82.
-Nada, hombres ¡cay6 aquí un aguacero de buñuelos! ¡Mira cuántos he juntado! ¡Y mira cuántos quedan en el techo, en el pasto, en las ramas de·los árboles y hasta
en el corral!
-¡Esto sí que es maravilloso! ¡Una lluvia de buñuelos!
Eso no me importa mucho. ¡Más me interesa saber c6mo te
fué de escuela! Cuenta, viejo.
-Muy mal. Los muchachos se burlaron de mí. Mis entendederas, aunque tú dices que soy inteligente, ya se cerr.!
ron a. todo lo que es enseñanza. ¡Ahora sí~ aunque tú me
mandes, no vuelvo a la. escuela!
La mujer, muy sumisa, le contest6:
•
-Bueno, hombre. Yo lo hacía por tu bien, pero si tú ya
no--quieres ¿qué vamos a hacer? Si tueras una crea.tura,
a regaños y tirones de orejas, te ha.ria ir a la escuela,
pero aquí tú eres el hombre y lo que t~ dices es lo que
se hace •••
Sucedió lo que tenía que suceder: el viejo cont6 que se
había encontrado un tesoro; el chisme fué de boca en bo
ca, por las cercan!.a.s, y luego más lejos, hasta las ore
jas de unos bandoleros. Y una. noche llega.ron los ladrones, a.sal ta.ron la casa y amenza.nd.o al viejo con sus armas hicieron que tuera a mostrarles d6nde tenía escondi
do el dinero, hecho que, por cierto, él no negó ni poruna sola vez. Como no hallaron na.da, los bandoleros se
pusieron furiososwque perros tras un mismo hueso, en ta.a
·to que el viejo juraba que cuanto dec1a era verdad.
Entonces fué cuando entró en juego la mujer.
-No le hagan caso, señores: este viejo está chocho, es
idiota y, además, está loco.
Y lo increpó,dioiéndole:
-Dime ¿cuándo es que te encontraste ese tesoro? ¡por que
83.
yo jamás he tenido noticia de él!
El viejo,admirado del olvido de su mujer, replicaba:
-¿No recuerdas, vieja? ¡Si te habrás vuelto local ¿No
recuerdas? ¡Me lo encontré poco antes de que fuera a
la escuela!
-¿Lo oyen ustedes, señores? ¡Dice que un '?Oca antes de
que fuera a la escuela! ¡Los años que hará de eso, si
es que fué a la escuela alguna vezj porque él sabe tanto de letras como yo de cantar misa! ¡No le hagan caso,
señores!
-¡Pero, mujer! ¿No recuerdas que me encontré un tesoro?
-¿Cuándo 9 hombre, cuándo?
-Poco antes de que llovieran buñuelose
-¡Señores! ¿Han oído alguna vez que hayan llovido buñuelos? ¡Si es lo que les digo~ este viejo está loco!
Y la mujer se reía a carcajadasº Mientras tanto, los la
drenes se miraban unos a otros~ convencidos de que, en
verdad, el viejo estaba locoº
Antes de marcharse le dieron una paliza." (17)
YOLOXOCHITL
"-Había una ixpócatl hermosa, casi una princesa, hija de
un poderoso cacique, a la que también le dolía el pecho.
Cuentan los viejos que era tan bella, que a su p.tso, por
los caminos del cacicazgo, las flores se inclinaban, r2,
verenciándola; cuando ella salía a sus jardines, los :ré,
jaros se olvidaban de cantar, sólo por admirarla; y que,
170- López y Fuentes, Gregarioº- Arrieros.- (p.p. 125 a
129)
por las noches, las estrellas se prendían como flores
en las ra.ma.s de los limonero sil s6lo para iluminarla, mejor. La muchacha, hija del cacique 9 amaba a. unos de los
j6venes guerreros, súbdito\de su padre: na.die como 61
para la. guerra; no habia quien lo igualara en. la. -danza
del volador; y era tan gallarda.mente bello que todas
las mujeres se ruborizaban al mirarloº Pero otro cacique
más fuerte que el padre de la princesa9 pidi6 la mano
de ella para su hijoo Ni siquiera se atrevi6 a exponer
que amaba a un hombre de su raza.o Como hija hecha. a las
disciplinas de la tradici6n familiar, acoedi6 sin protesta~ con mayor raz6n cuando el viejo coment6 alegremente que la alianza de los cacicazgos traér!a grandes
ventajas~ pues que ya juntos los dos poderíos iban a e.!
prender la conquista de los pueblos bárbaros, habitantes de las regiones por donde duerme el solo Las fies- '
tas de la boda dura.ron toda una luna.o Cuando a.lumbr6 la
luna nueva~ la princesa fuG llevada por su esposo, en
hombros de cuatro guerreros distinguidosº Pero la princesa enferm6 bien prontoº Aunque le ofrecían los más ri
cos manjares y las flores mis delicadas, ella no hacía.otra cosa que suspirar y decir que le dolía el ooraz6n.
Y suspirando muri6 urta noche en que fue plena, su prim_!
ra luna de ausencia. Su esposo la llor6 mucho, y con ~1
la llora.ron todos los súbditosº Donde fu, sepultada bro
t6 una rara planta que luego di6 una no menos ra.ra',flor
que tenía la forma de un cora.z6n: por eso le dieron el
nombre de yolox6ohitlo Lios más famosos sabios fueron
llamados por el cacique para que dijeran qué clase de
flor era aquella :para todos desoonocidao Los sabios dijeron que aquella planta representaba el amor, lo que
todos llamaban tlazotlaliste 9 enfermedad del cariño, fi!_
bre ~el afecto. Y cuando el cacique y sus guardias se
fueron, los viejos se quedaron pensando mucho, por mucho tiempo~ mirando la rara plantao Por f!n, el más Vi!!,
jo descubrió el secreto que ha llegado hasta nosotros
como delgado hilo de a.gua que pa~a por estrecha juntura
de enormes rocas: 'si a la víbora se le sacan los sesos
como benéficos contra su propio veneno; y si al pie de
cada hierba mala se halla la contra, es lógico que el
yoloxóchitl, la flor del .corazonp sirva para curar los
males del cora.z6n ••• " (18)
Je.~ López y Fuentes, Gregori~.- El indio.- (p.p. 110 a
112)
.
85.
APENDICE TERCERO
REFRANES~ DICHOS Y FRASES POPULARES
Adentro muchachos.
;Ab-ranh. que ileva bala!
A ca.lzór, qu:.tado
A C':...;.er-o limpio
A fuerza ni la. comida entra
A o~ro perro con ese hueso
Alli.~r..rer.melos a todos ellos por las cuatro patas, y verán
cómo los jiloteo
A r-eg9,fla.dientes
J,4u.! todo es a.bono de caballo
¡ A :mi mujer y a mi caballo sólo yo los monto!
;A ver q~é ha.ces con ese!
Ahuecó el aia
~Al perro m!s flaco se le cargan las sabandijas!
Aquí se pie:cde hasta la manera de andar
~t la ·::ia.ra;jada y a la bien ri valiada.
Ar:.ies de rendir cuentassi ya moribundos 9 salimos a reco6·0:.:: cuest:ros pasos
·);, ::l.~:.<'. e pues un beso a la morena! (la botella)
.A.hora. sí me crecieron las narices por andármelas jalando
,.•.>re el ojo y cierra el pico
1. ) 1li0n le guste el chicharrón~ con ver .31 puerco se ale
Al son. que me toquen bailo
Aquí hay gato encerrado
Andan sacando el gallo
Al ma.l tiempo buena cara
./l_q,.;;1 nos suced.e lo que a las mujeres 9 pues casi siempre
p,-:.,,::·1.emos la cuenta
.Aunq,ue la camisa es amplia también se rompe a codazos
Alazán tostc1do~ primero muerto que cansado
A:ad.n ruá.r.s no lo recibas si te lo dan
A'rr.10ros somos y en el camino andamos
1Abranme la puerta y no se me atraviesen
A q't..:.ien Dios le ha de dar~ por la ventana le ha de entrar
Al mal paso darle prisa.
86.
Ahorita está en el qu~jid9j después viene el pujido y por
úJ. timo el balido
A roncar bajito para no despertarnos
¿A quién le dan pan que llore?
Al mejor cazador se le va la liebre
Bien dicen que un grito a tiempo saca al cimarrón del mon
te
Bien sabe el diablo a quién se le aparece
Caballo grullo, ni tuyo
Caballo moro, ni de oro
Caballo grande¡ y aunque no ande;
Caballo de mucha crin y hombre de muchos bigotes, matal,2
tes
Caballo chiquito siempre es potrillo
Caballo de pobre, pobre caballo
Caballo de rico, rico caballo
Cuando se te quitará lo pico flojo
Cartucheras al cañón
Casa de lunas agua ninguna
Casa y potrog que los haga otro
Com9 las potrancas de Nexpas chiquita y reparadora
Como los coyoles sazones: de cáscara negra y de alma bla,a
ca
Como los perros muy caseros: le vino la rabia en cuanto
se enamoró
Cuando les digo que la burra es parda 9 es porque tengo
los pelos en la mano
Caballo que alcanza, gana
Como los perros de carnicería: viendo la carne y chupándose el rabo
¿Cómo están todos al barrer?
¿Como les va del duro?
Como los borregos: se echa para atrás a fin de dar más
fuerte el golpe
Cae más pronto un hablador que un cojo
Cuando el muerto es de casa~ hasta las quejumbres sobran
Como los gallos de traba, desplumado pero cantador
Compraba los quesos a peseta y los vendía a veinticinco
Cuando los perros se amarraban con tasajo y no se locomían
Cada sacristán sabe porqué sube a repicar
Cuidate siempre de un cojo y de un calvo
Cualquier hilacha es jorongo habriéndole bocamanga
Caminar a ratos a pie y a ratitos andando
Con dinero baila el perro
Cuando no hay mas cera que la que arde •••
Compañero ••• del camino, porque del topopo ¡cuándo!
Con ese amasijo me pasa lo que a la recua con el pasto
verde, que, aunque no tenga hambre, ya estoy relinchando
Cuando la pedrada va a la frente, aunque te hagas chaparrito
Cuando uno está de malas hasta los perros se orinan
Cada quien tiene su modo de matar pulgas
Cuando se revuelca el agua cualquier ajolote es bagre
Costal vacío no se para
Costal lleno se dobla
Cuando el río suen~, agua lleva
Como los gatos siempre vivimos quejándonos
Como los curas: en cada rancho un sermón
Chicharrón de vieja: el que quiere lo lleva y el que no •••
Donde se te hallan olvidado mis encargos dejamos de ser
amigos
Decídanse o me marcho solo y en este momento
De buena gana
¡Dios los cría y el diablo los junta!
Dicen que gallina vieja hace buen caldo
Del mismo cuero salgan las correas
De niño escribí tu nombre al pie de un corozalito; pasó
el tiempo, y ya de hombre, perdí el corozo y lo escrito
De jóvenes la desgracia es accidente, pero ya de viejos,
la desgracia es desgracia
Donde se halla la hierba 9 se encuentra la contra
¡De día estos y de noche los otros!
Donde lloran está el muerto
De acuerdo con el frío es la cobija
Dando la misma vuelta, como las reses del trapiche
El hombre dispone y la mujer ordena
Eso es lo de menos
Ese es de los nuestros
Estiraron el cuero por ambiciosos
Es que cada perro tiene su trabajo
88.
Es cosa hecha.
El hijo de mi madre no es para cargar al tullido
El que es perico donde quiera es verde
El tiempo no me alcanza para re~oger todos mis pasos
Es que por cuidar de mis lágrimas, se me ha. olvidado 11.2,
rar
El fuego mata hasta la rabia
El valiente vive hasta que el cobarde quiere
Echa lo que traes por dentro
Este trae algo por dentro
Eso mismo dijo un ciego: venido a ver nada vi6
El gallo que no es de traba hasta el espol6n le estorba
En la cárcel y en la cama se conoce a los amigos
·El pobre y el burro se parecen en que los dos comen ceni
za, uno por frío y otro por hambre
Es que hay visitas y platicábamos haciendo ganas
El caballo en la cierra no llega a burro
En ninguna parte falta Dios ni uno de Tianguistengo
En lágrimas de mujer y cojera de perro no hay que creer
Estoy como las mulas abochonas: pidiendo que me aflojen
la cincha
En cuanto vemos una nube, ya estamos agachando las orejas
Enchila.me otra
Estando el suelo tan parejo sale sobrando el corcovo
El puerco mas trompudo se lleva siempre-la mejor mazorca
Es mas difícil curar una pajuela que un mal vicio
El hombre parece de los que escupen por el colmillo
En estos casos es cuando hay que demostrar que se tiene
lo que les falta a las torrejas
Eso dicen que se dice
¡Echa.le copal al santo a ver si te hace el milagro!
Eso se llama comprar potros en panza de yegua
Esas pulgas saltarán en nuestros petates
Esto se llama apearse sin tomar los estribos
En el monte está quien al monte quema
En el primer brinco se achican
Echase ese tronco a la uña
En todas partes tenemos camal y cazuela
El que juega por necesidad,pierde por obligaci6n
Favor de poner esto al rey ••• pero sin vieja
¡Fue una trampa
Gato con guantes, no caza ratones
Hombre en caballo chico es muchacho
Hijo que va a la ciudad, es hijo menos en la familia: lo
que gana en cabeza, lo pierde en corazón
Ha dado en morder el freno
Hacerse el enfermo a la hora de los cocolazos
Hablar, comer y mascar, el trabajo es empezar
Hasta los perros me conocen
Hay cosas que no tienen espera: morirse, nacer y esto!_
nudarj algo mas que no hay para que decir y bostezar
¡Ho~bre eso sí que no estaba en mi librito!
He quedado como los perros del limosnero: flaco pero Pª.!!
z5n
La gracia no está en disponer la carabina sino en saber
dónde anidan las huilotas
La confianza mata al hombre
Las visitas a los tres días ya apestan
Lo que vamos a tener que penar cuando estiremos la pata
Los males con pan, son menos
Le voy a contar un cuento para que de mí se acuerde
Lo que menos apetece el dulcero 9 es dulce
Lo que pasó voló
La gracia no está en cantar sino en hacer gorgoritos
Lo mejor es no meterse en camisa de once varas
Le llegó la lumbre a los aparejos
Me hicieron entrar a la fuerza
Me queda lo que a los caballos viejos: la matadura y el
relinchoº º •
¡Mulos! ¡Mulos! ¡Dejaran de ser hijos de burro!
Mulita no te me bullas~ mientras que te aprieto el cincho
Me baila el agua
Mula de larga corona es muy lacasona
¡Más se perdió en el diluvio
Natural y figura hasta la sepultura
No hay que cansar ni al amigo ni al caballo
Uo cre;o que sea como tío Lolo que se hace tarugo solo
No hay arriero que no tenga algo de embustero y mucho de
refranero
No doy paso sin huarache y si he de raspar la olla, prefiero vender el cazo
No hay cornamentas mas iguales que las de dos borregos
prietos
Nos gustaba. el trote, y aunque no sangoloteara.
No es lo mismo brincar las trancas que estar en la pesebrera
No donde naces, sino donde la pases
¡No digan leperadas, que parecen arrieros!
No hay que tener miedo a las balas que llevan dedicatoria,
sino a las que llaman perdidas
No hay camino más seguro que el que acaban de robar
No hay que buscarle tres pies al gato
No me retires tu amor, porque sin tu amor me muero
No tuvo jamás jareta en el hocico
No es tan bravo el le6n como lo pintan
No hay grupa que te acomode
No hay bonita sin pero ni fea sin gracia
No seré lo mismo que antes
Ni todo el vino ni todo el camino
Pele gallo
Poco a poco se anda lejos
Pues todo eso no ea na.da
¿Para qué se cha.quete6?
¡Por Dios, hombre, no digas herejías!
Palo dado ni Dios lo quita
Pues si ese era tu amigo» habrá que cuidarte las manos
Perro que ladra, no muerde
Por mi lado no ha.y portillo: ¡toda la cerca está caída!
Por andar metiendo el hocico en la humedad
Pára tu caballo
Para la mejor mula, la mejor grupera
Para gata vieja ratón tierno
Para vestir santos
Para el arriero, el aguacero
Para los extraños la fianza para los de casa. la confianza
El que tiene tienda que la ,tienda y, sino, que la venda
Pára. tu mula
Piedra que rueda no echa moho
Por chupar la teta le chupa la cola a la marrana
Por estos caminos cansa mas un buen caballo que un mal
hua.rachazo
91 •
•
Por que el que está enamorado hasta con las piedras habla
Pues aquí 1 nomas asomándome como el marido de la P3,rturienta
¡Por andar meti~ndote en las patas de los caballos!
Por el peso se conoce la calidad de la melcocha
Pero es el chile y el agua lejos
Para que la vaca no vaya a darnos una jornada~ es necesa
rio prevenirnos con el cuerno del toro
Parece que no sabe ni echar un brinco 9 cuando que las la
deras salta
Perro que no anda no topa hueso
Por poco y estaco el cuerno
Quien ve caballo ensillado 9 siempre se le ofrece viaje
Quien va.ya a conta.rlo 1 pac"Ue con el pellejo
Que bien que me gusta el trato
¡Qu~ machito era! ¡De los que no paren todos los días
las mujeres!
Quien no ve chico no ve grande
Quien compra yegua quiere potranca
Quien porfía mata venado
Quien se queda mano sobre mano~ se queda a mano
Que Dios me ponga donde hay~ que de tomar yo me encargo
Regresai perico a tu estaca
Sóbales el lomo a estos valedores
Si serán ustedes zorrillos
Si yo creía que el palo ya no estaba para cucharas
¡Silencio ••• se-ño-resººº que la largan!
Si te vide no se dónde: de tu nombre no me acuerdo
Son tan fanfarrones que cuando han comido quelites erutan
pollo
¡Seguro! como dos y dos son cuatro
Se tiró de los bigotes
Si es que no quieres reventar como las culebras cuándo,
por comerse una rana, se tragan un sapo
Solo hay hembra y macho y la familia del año pasado
Sin agraviar a nadie
Son mas los arrieros que los burros
Solo quien carga el costal sabe lo que lleva adentro
Soy de los que no necesitan empujones: con una seña me
basta
92 •
•
Se me está haciendo agua la boca
Según el sapo es la pedrada
Salga como el perro que se tragó el jabón, es decir con
el rabo entre las patas
Se fue como Juan por su casa
Tendré que salir con la fresca
Tarde o temprano ha de largá.rsele y tarde o temprano ha
de regresar
Tuvieron el santo y seña.
Tan triste como gallina con pepita
¡ Tu mi amo padre!
También de dolor se canta cuando ll'Orar no se puede
También en San Juan hace aire
Todos los tropezones son en el dedo.malo
Unalbo, bueno, d·osa.lbo, mejor, tresa.lbosi malo
Unos corren la libre y otros sin correr la alcanzan
Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados
Usted lo dirá de chía
Una vez muerta Jacinta ¿para qué son las ceras?
Una mujer mas mala que la carne de pescuezo
¡Veremos qué tan macho eres tú!
Voy a decirles la meritita verdad
Ver de qué cuero salen más correas
Vaya a ver si ya puso el puerco
Ya comenzó la bola
Ya le estamos dando
¿Y si les diéramos un quem6n?
Yo no he tragado nunca un hueso de pescado
Y el que es como tú ••• donde quiera se pierde
Y es que Pedro ya no está para cabrero
¡Y que cada quién se rasque con sus uñas!
Ya veremos si como roncas duermes
Y con pandero los osos
Ya estamos llegando al rumbo donde las mulas comienzan a
comer verde y nosotros comenzamos a comer con manteca
¿Ya sabes que hay tres clases de tarugos? El que brinda
con el dependiente, el que monta sin barboquejo, y el que
baila con su mujer
93.
Yo no me hallaría lejos de mis comederos
Ya le echó a la muchacha la primera silla
Ya verás como con esto se te quitan los entuertos
940
e o N e L u s I o NE s
Los rasgos sobresalientes en las novelas de López y Fue~
tes son tan claros, y saltan tanto a la vista a lo largo
de la lectura de sus obrasj que creo ya inútil nombrarlos aqui otra vez. Sinembargo en algunas ocasiones apare
cen un poco mezclados el naturalismo, el costumbrismo y
el regionalismo. De estas tres características ya he tr_!
tado; solo recordemos el variad.o elemento humano que hay
en sus libros; los personajes políticos y las bellas de!,
cripciones de algunos lugares de nuestros campos, sobre
todo de la. Hua.steca. ·siendo estas cuaiida.des prepondera~
tes en la novela mexicana en genera.le ·
El elemento humano ocupa un lugar preponderante dentro
de sus obras; ya sea este interesante o suplementarioi
siempre decora, anima, aviva el pais~je o la· situación en
que se encuentra.; siendo asila novela de López y Fuentes, de estructura neta.mente socia.lo
Este elemento humano representa gentes en medio de unª.!!!
biente generalmente adverso en donde las desdichas y la
muerte forman parte de el~ creando a.si personajes tan
ágiles y vivos como los verdaderamente humanos, es decir
les da cuerpo, miembros~ venasj forma y actitud de hombres; ya sea dentro de la broma o de la tragedia. Aunque
si hay algunos elementos optimistas y verdaderamente geniales, por ejemplo el Refraneroº La muerte esta representada como algo que no interesa a los personajes porque
son valientes y desinteresados de la vida: los generales,
los rancheros, el indio. Esta cualidad prevalece en todos los personajes de sus novelas.
La producción novelística de López y Fuentes se mueve de.!!
tro de una. serie de cualidades que se pueden clasificar
conforme a la forma como la cultura ha influido en sus
personajes: ya sean revolucionarios; de una clase social
:definida. o,. indígenas; estas cualidades pueden ser posi ti
va.s o negativas:
95.
Los revolucionarios astan perfectaente divididos entre
los que tomaron parte en las luchas y los que por conveniencia, asi se nombranº Los primeros son idealistas~ d~
sintereeadoe y valientesº Los segundos son oportunistas,
interesados, opresores, injustosº Estos últimos aprovechan la cultura para medrar pero no para elevarse.
Las clases sociales al ser las que han existido siempre 1
presentan una exaltación lógica a la clase media, pues
siempre trabaja por superarse. En cambio los que perten~
cena los bajos fondos~ tienen una aversión o una ignorancia absolutas y por lo tanto esta clase es negativa a
la cultura. La de Iancio abolengo aprecia y disfruta de
la cultura.
Los indígenas representan una doble fisonomía: los que
viven cerca de los blancos? absorven algo de cultura 9 sin
mezclarse con ellos; formando un horizonte mas amplio
que los hace mas espiritualesº Se elevan un poco de su
nivel al tener una vida social y material mas conforme
con su naturaleza de hombres; y asi perfeccionan su raza
al reaccionar favorablementeº
Los indígenas que no aceptan ningun contacto con los blan
cos, pero que tienen la cultura tradicional 9 aunque primitiva: respeto a los viejos~ amor a la tradici6n, estoi
cismo externo.
Algunos de estos personajes al sentirse influenciados por
la cultura de los blancos~ quedan impresionados negativ.!
mente 9 restándoles sus cualidades de raza sin dejarles
ningún provecho.
El estilo empleado en las novelas es netamente realista
al describir los paisajes y algunos personajes; pues lo
hace no con lirismo sino desde un ángulo neutral. Entre
estas descripciones sobresalen las selvas de El indio~ al
gunas partes de Huasteca 9 de Los peregrinos inm6viles~ y
Milpa 2 potrero y monte~ principalmenteº
El lenguaje es completa.mente familiar y solo en algunas
partes es elaborado. Su verdadero valor consiste en em-
96.
plea.r este lenguaje con fines literarios; trasplanta: r.!
franes y dichos con una soltura y facilidad, que provocan el efecto necesa.rioo
Sus dotes de narrador van completamente de acuerdo con
lo anterior, formáñdose asi otra característica valorati
va dentro de sus obrase
Estas son en general las características peculiares de
López y Fuentes dentro de sus novelas. He querido volver
sobre ellas para no salir de la pista ya señalada~ desde
el principio y llegar al final del camino recorrido.
:SI:SLIOGRAFIA
De:
López y Fuentes, Gregorio.- Acomodaticio.- Novela de un
político de convicciones.- Ediciones Botas.- Mé
:deo, 1943.
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Ediciones Botas,- México, 1937.
López y Fuentes, Gregorio.- Campamento.- Novela mexicana.- Segunda Edición.- Ediciones Botas.- México,
1938.
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Novaro, México, S.A.- México, 1955.
López y Fuentes, Gregorio.- Entresuelo.- Novela.- Edicio
nes Botas.- México, 1948,
López y Fuentes, Gregorio.- Huasteca.- Novela mexicana.Ediciones
Botas.- México, 1939.
López y Fuentes, Gregorio.- Los pere5rinos inmóviles.Novela.- Ediciones Botas.- México, 1941.
López y Fuentes, Gregario,- ¡Mi general! Novela mexicana
2a. Edición.- Ediciones :Sotas.- México, 1948,
López y Fuentes, Gregario,- Milpa, potrero y monte.- Novela,- Ediciones Botas.- M~xico, 1948.
López y Fuentes, Gregario.- Tierra.- La revolución agraria en México.- Novela.- 2a. Edición.- Ediciones
Botas.- México, 1946.
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México, 1946.
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1000
INDICE
Prólogo
Página
Capítulo I
El tema de la Revolución en López y Fuentes
I
1
Capítulo II
El problema social en sus novelas
14
Capítulo III
28
El indigenismo _
Apéndice Primero
Personajes
Apéndice Segundo
Narraciones, anécdotas y cuentos populares
54
Apéndice Tercero
.
Refranes, dichos y frases populares
86
Conclusiones
95
Bibliografía
98
- Colecciones
