Instituciones hospitalarias
“Hospital” es una palabra que nos remite al latín hospes (“huésped” o “visitante”) y a su derivado hospitalis, que aludía a la hospitalidad. Con el tiempo, el término pasó a designar aquel lugar de auxilio, acogida o albergue para peregrinos, ancianos, enfermos y otras personas en situación de vulnerabilidad. Aunque existen fuentes documentales antiquísimas que registran la existencia de espacios destinados al cuidado de los enfermos, el origen de los hospitales en Occidente nos remite a los asclepiones (s. IV a.C.), templos consagrados a Asclepio, dios griego de la medicina y la curación.
El vínculo entre los espacios de curación y las creencias religiosas también permea la Baja Antigüedad y la Edad Media. Se atribuye a Basilio de Cesarea la fundación, en el 372 d.C., de la Basiliada: el primer hospicio con las características por las que conocemos a los hospitales contemporáneos. Este recinto, operado bajo las reglas monacales, contaba con salas para albergar enfermos, pobres y ancianos; igualmente, disponía con espacios para aislar a los leprosos. La Basiliada constituyó un modelo para numerosos asilos de beneficencia y los hospitales que se fundarán en los siglos venideros.
En las orillas de la Île de la Cité en París nos encontramos con Hôtel-Dieu, el primer hospital de la ciudad y uno de los más antiguos en operaciones que luego de catorce siglos continúa en operaciones.
Aunque con un recorrido más breve, Puerto Rico cuenta con una historia de instituciones hospitalarias centenarias que nos hablan no solo de la vulnerabilidad y necesidad de la población isleña, sino de sus cambios políticos, económicos, científicos y técnicos. En esta colección, examinaremos con más detalle la historia de los hospitales en Puerto Rico.
